En recuerdo de Edita Gruberová
La belleza de su timbre y su técnica depurada alcanzaron el paroxismo en aires de lucimiento como “Ah sì, son vergin vezzosa”, cubriendo con solvencia el amplio abanico de tonalidades que reclama este difícil personaje.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo