Gerardo Yong
La creación del Bitcoin, una moneda virtual ideada en febrero de 2009 por un hacker que usó como seudónimo el nombre de Satoshi Nakamoto, ha iniciado una nueva era en los procesos de negocios y transferencias comerciales a través de internet. Más que una unidad monetaria, esta divisa podría ser considerada como una medida de compra-pago tecnológica que puede tener la misma eficiencia y convertibilidad que las monedas físicas. Aunque su uso aún es prácticamente experimental, ya existen países que están realizando transacciones con este recurso. En Alemania, el gobierno la reconoció como una “moneda privada”, aunque su principal propósito fue mantenerla bajo control a fin de evitar que los evasores de impuestos puedan operar con ella. También demuestra que el tráfico de bitcoins se intensificará en una escala inimaginable que ya empezó a tener impacto en las transacciones comerciales. Uno se preguntaría porqué Alemania se encuentra tan interesada en el uso de esta divisa digital. Sencillamente porque favorece los postulados de sus convicciones sociales que son: el fomento a la democracia y los planteamientos liberales de la economía.
Respecto al primero, el bitcoin favorece el libre intercambio económico entre personas de todo el mundo. Esto es, han descubierto en esta moneda virtual una mayor facilidad respecto a las transacciones bancarias, las cuales son más vulnerables a ataques cibernéticos. Según la página de Bitcoin, “el sistema descentralizado de seguridad que lo respalda hace imposible que cualquier otra persona que no disponga de tus credenciales pueda acceder a tu dinero. Tus bitcoins son tuyos y no pueden ser congelados o secuestrados, no se puede cerrar ninguna cuenta y sólo tú tienes acceso a ellos las 24 horas del día, 365 días al año. Este aspecto es para muchas personas quizá el más importante: sentirse realmente dueños de su dinero y poder estar seguros de ello”.
De hecho, esta moneda de internet ya empezó comenzó a extenderse, en los mercados financieros alemanes, aunque de manera muy prudente. Incluso una consultora financiera denominada Phylax ha incursionado en este ámbito, al grado que ofrece a sus clientes apoyo tecnológico para invertir con el bitcoin en mercados financieros. El presidente de esa compañía, Fridhelm Schmitt, lo elogió como una moneda global, descentralizada, que no esté controlada por bancos centrales, esto es porque no está respaldado por ningún gobierno ni depende de la confianza en ningún emisor central. Sin embargo, también recomendó tener cuidado en los mercados financieros porque se trata todavía de un producto muy inestable que puede causar rápidamente significativas pérdidas de dinero.
Más justo y sin intermediarios
Otro de los puntos que lo favorecen es la facilidad que tiene para hacer transacciones de pago tanto comerciales como transferencias de dinero que han sido un dolor de cabeza para los migrantes que envían sus recursos a sus familias. En el primer caso, el bitcoin se usa sin intermediarios y el dinero pasa directamente de persona a persona: de comprador a vendedor o de particular a particular. Esto reduce el precio de enviar dinero sustancialmente y permite también vender productos y servicios a un precio más justo. En el segundo, facilita no sólo el envío de dinero, sino la recepción de éste a diferencia de muchos sistemas tradicionales que demoran la entrega muchas veces debido a reglas de trámites y seguridad engorrosos. Según expertos, con bitcoin, ambas opciones son igual de sencillas y cualquiera puede enviar y recibir dinero sin ningún tipo de restricción. Además, si eres dueño de un negocio, tanto digital como físico, no cuesta nada empezar a aceptar bitcoins. La convertibilidad del bitcoin es otra ventaja, ya que cada usuario puede cambiar otra moneda en bitcoin y viceversa en cualquier momento. En algunos barrios de Berlín como Kreuzberg, unas 30 tiendas como cafés, restaurantes, hoteles y papelerías aceptan esta moneda virtual.
¿Cuánto cuesta un bitcoin?
En proporción se puede establecer su valor con referencia al dólar o al Euro. Tomando como base esta última divisa se le puede cotizar en 78 euros (104 dólares). Su uso comercial es como el de cualquier moneda. Se puede comprar un café por 0.02 bitcoin, mientras que una habitación doble de hotel cuesta 0.85 bitcoin, es decir 65 euros (85 dólares).
Al menos en Alemania y Estados Unidos, el uso del bitcoin como medida de pago se está intensificando. En esas naciones, es posible reconocer a los comercios y tiendas que los aceptan por un letrero con las siglas QR. También se pueden efectuar pagos de servicios y consumos través de aplicaciones para teléfonos celulares sin costos añadidos, que afectan la economía del usuario final.

