La cuenta regresiva inició para millones de mexicanos que esperan con ansia el arribo de Jorge Mario Bergoglio a nuestras tierras. 30 días nos separan de esa particular fecha, pero la llegada de dos Papamóviles hace más real y más cercana la añorada visita del Papa Francisco, el primer latino en asumir el control absoluto de la Iglesia Católica en el mundo.

México, con 93 diócesis, cinco cardenales y 170 obispos, es uno de los países donde la religión católica ha calado más profundamente: el censo del Instituto Nacional Estadísticas, Geografía e Informática, INEGI, del 2010, señala que al menos 92 millones, 924 mil 489 personas profesan esa religión.

De ahí la importancia de la visita del jefe de Estado, la que algunos insisten que trae únicamente una connotación de tipo social, religiosa; que viene a fortalecer la fe católica y a robustecer la esperanza en que es posible vivir mejor.

Para otros, el misionero de misericordia y paz vendrá acompañado de todo un portafolio cargado de propósitos y no todos son de tipo religioso.

El Papa Francisco ha dado cuenta en otras giras a otras naciones, de sendos discursos donde la crítica es directa; descobija, revela, ratifica. Y su discurso crítico no sólo lo dirige a las autoridades, agarra parejo. 

Bergolio, como lo hemos comentado en otras ocasiones, tiene muy bien configurada su agenda y de manera específica ha requerido qué y con quiénes quiere hacer las cosas; a lo largo de sus cinco días efectivos de recorridos por otras tantas ciudades y estados mexicanos pidió encuentros con familias, indígenas, religiosos, infantes y jóvenes; con enfermos y presos.

La visita del Papa Francisco es además muy esperada. Los mexicanos estábamos muy consentido por Juan Pablo II. Sus cinco visitas a lo largo de su Pontificado, dan prueba de ello. En ese tiempo nuestro país no mantenía relaciones diplomáticas con el Vaticano y generó algunos detallillos sin mayor importancia.

La visita de Benedicto XVI en el 2012 fue la última vez que un emisario de Cristo recorría el camino hacia la nación azteca.

Por ello ahora que arribaron los Papamóviles de manufactura gringa, el proyecto de la gira Papal retoma un nuevo camino, más real y cercano, aunque desde hace semanas técnicos mexicanos habilitan otros tres vehículos que recibirán el mismo título, pero no es lo mismo.

A lo largo de esos cinco días, el Papa Francisco recorrerá más de 400 kilómetros en su ruta hacia la misericordia y la paz entre uno y otro estado mexicanos. La misma medida, pero multiplicada por dos, tendrá la valla humana de jóvenes que marcará el trazo de los recorridos del Papa Argentino.

La Iglesia habla de casi 400 mil voluntarios, jóvenes en su gran mayoría, quienes tendrán la difícil tarea de aguantar casi 24 horas corridas de vigilar y mantener los brazos firmes para que la seguridad sea más fácil de garantizar, con la única recompensar de mirar, de lejos y por unos segundos, a su líder religioso; ya tiene registrado el 70 por ciento y esperan que en estos 30 días, todo quede listo. 30 días y contando.