La entrevista de Ana de la Reguera
Dice Felipe Calderón que cuando era niño, de repente, se volvió muy rebelde. Igualmente, reitera a los lectores de la revista Quién (número 240) que siempre ha sido de un temperamento muy fuerte; en otras de palabras de “mecha muy corta”, por lo que imagina que sus padres “han de haber sufrido mucho, pero que eso sí, nunca de los nuncas fui su consentido”. “Tampoco mío”, pienso con toda sinceridad.
Gracias a la entrevista que le hiciera nada menos que la guapísima Ana de la Reguera en Los Pinos, me enteré que para relajarse y mantener su espiritualidad (¿espiritualidad?), Calderón camina en la caminadora, anda en bici en el Bosque de Chapultepec y… “en términos espirituales (¿espirituales?) me pego mucho (what???) a Margarita que es mucho más fuerte que yo en ese sentido, (con música de Mona Bell: ya lo sabíamos, ya lo sabíamos…) y vamos con los niños los domingos a misa, básicamente eso”.
“¿¿¿¿Nada más????”, nos preguntamos desconcertados: ¿¿¿no comulga???, ¿¿¿no se confiesa???, ¿¿¿no asiste a ejercicios espirituales???? En general la entrevista no tiene desperdicio. Es evidente que con ella quiso mostrar su lado humano, porque querámoslo o no, Calderón sí tiene un lado humano, por ejemplo, le gusta tuitear, confiesa que nunca quiere dejar de ser feliz, porque de lo contrario, “fracasas” y estaría de acuerdo con que “los zurdos deberíamos hacer una especie de partido político”.
En la fotografías de la espléndida revista, tomadas por Ricardo Trabulsi, Calderón aparece relajado y hasta jovial. A lo largo de once páginas, se publican varias fotografías a color del Presidente y de la primera dama, cuando eran jóvenes. Entonces ambos tenían el pelo particularmente oscuro y esponjado. Es cierto que en todas se advierten muy enamorados y sonrientes.
De hecho, lo más bonito de la entrevista es la forma en que Calderón se expresa de su mujer, Margarita Zavala: “Es una persona muy inteligente, muy buena persona, noble, sencilla, tiene todos los atributos… y la verdad sí la veo como candidata. No ahora, evidentemente, hemos hablado de eso, pero sí en el futuro”.
Y nos preguntamos: “¿por qué no ahora, si es cuando más la necesitaría el PAN?” ¿Que tan machista será Felipe Calderón? ¿Se dará realmente cuenta que la que nos gusta del matrimonio Calderón-Zavala es ella y no él? ¿Le tendrá envidia? ¿Qué pensará cuando mucha gente opina que ella es más inteligente que él?
Entre todas las respuestas a las preguntas de Ana de la Reguera, hay una que me llamó particularmente la atención: “¿Cuál ha sido la noche más difícil de su vida?”, le pregunta Ana enfundada en su vestido negro sin mangas y con sus ojotes bien abiertos y pestañudos. “El día que murió Juan Camilo Mouriño y el día que hicieron estallar una granada en medio de la gente de Morelia, me lleno de indignación”.
Mouriño, su mejor amigo, su asesor, su secretario de Gobernación, su confidente y su interlocutor más importante desde que Calderón se sentó en la silla presidencial. Es evidente que lo extraña, y que hasta ahora, nadie ha podido ocupar su lugar.
Por último, escuchemos el consejo que le daría a su sucesor: “No te brinques la ley”. Y nosotros nos preguntamos no sin malicia: “¿cuántas veces se ha brincado la ley Felipe Calderón desde que es Presidente de la Republica?
Allí se los dejo a su criterio…

