Avila, Bravo Mena y Encinas
El pasado lunes, se iniciaron las campañas proselitistas en pos de la gubernatura del Estado de México, y a juzgar por lo que al día de hoy han hecho los tres candidatos a suceder a Enrique Peña Nieto, ya empezaron a llover las propuestas y hasta las ofertas.
Las encuestas al día del arranque dan una muy clara ventaja a Eruviel Avila, abanderado del PRI, con 30 puntos, que luce irreversible.
En su arranque, cobijado por los ex gobernadores de Hidalgo y Coahuila, Miguel Angel Osorio Chong y Humberto Moreira Valdés (hoy fungiendo como presidente nacional del tricolor), respectivamente presidente del PRI, el ahora ex presidente municipal de Ecatepec inició su estrategia con la misma directriz de Peña Nieto: firmar sus promesas-compromisos de campaña ante notario público, estrategia que le dio grandes dividendos al actual gobernador mexiquense, quien a la fecha no ha registrado incumplimientos. Y si el diablo no mete la cola, el próximo domingo 3 de julio estará muy difícil que sus opositores saquen al PRI del Estado de México.
Y para abrir boca, Eruviel prometió que desaparecerá la tenencia vehicular y bajará otros impuestos que están lacerando a los mexiquenses.
Por su parte, la izquierda que lanzó al ahora “texcocano” Alejandro Encinas, lo cobijó en su lanzamiento al “acarrear” en un evento montado en Ecatepec (la tierra de Eruviel) a la plana mayor de jerarcas solaztecanos: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Andrés Manuel López Obrador y al flamante “mejor alcalde del mundo”, Marcelo Ebrard Casaubón.
Con la presencia de este tridente, encaminada a presumir una supuesta unidad que muy pocos le creen, Encinas dijo en su discurso que su palabra bastaba y que no tenía que dejar ninguna promesa por escrito o con notario, ya que él sabía cumplir.
La distancia que tiene que acortar Encinas es considerable y los perredistas le apuestan a que las encuestas no fueron certeras en las elecciones en Puebla, Guerrero y Oaxaca, donde ni siquiera cabe comparar los escenarios… pero, como dice el refrán, “no hay peor lucha que la que no se hace”.
Finalmente, por parte del PAN, Felipe Bravo Mena, llamado “caballo negro”, en un acto muy poco concurrido, en Zinacantepec, cerca de Toluca, abrió campaña con la ausencia del presidente nacional del blanquiazul, Gustavo Madero, lo que indudablemente puede interpretarse como un pésimo augurio para el abanderado del blanquiazul. Ahí propuso cambiar el modelo de gobierno de la entidad y ante la escasa concurrencia pretextó que él no tendrá eventos masivos porque en las reuniones tumultuarias no se le llega a la gente. ¿Será?

