Y lo dice un empresario de élite
México es una fábrica de pobres, y quien lo dice no es un izquierdista trasnochado ni una víctima del neoliberalismo. El autor de la frase, David Garza Lagüera, es hijo de Eugenio Garza Sada y por eso mismo pertenece a uno de los clanes más beneficiados por el modelo económico vigente, el mismo que impuso el FMI mediante sus criados priistas y panistas de los últimos treinta años.
Entrevistado por la inteligente Sanjuana Martínez, Garza Lagüera habla de la guerra perdida que ha dejado 40 mil muertos, contradice a los organismos federales y calcula que los pobres no son 40 ni 50 millones, sino la “aterrorizante” cifra de 70 millones, “porque no establecemos las reglas debidas”.
Al frente de un fuerte conglomerado de empresas, Garza Lagüera se muestra decepcionado de los partidos políticos, considera que “hacen toda una bola de locuras” y que tanto los representantes del PAN, el PRI o el PRD se manejan con la “irresponsabilidad social o egocentrismo propio del político que vela para sí y luego para su partido”.
Se pregunta “dónde están las voces de los privados”, esto es, de los empresarios, ante el genocidio ordenado por Felipe Calderón —que “es una locura, es terrible”— o ante la corrupción: “La impunidad es terrible. Si roban y los pescan les quitan la mitad, si no, pues ya la hicieron”.
Poseedor de 12 mil hectáreas en Coahuila (¿no es eso un latifundio?), denuncia como un ecocidio el reciente incendio que acabó con 280 mil hectáreas, “un incendio que pudo haberse evitado si las autoridades de Conafor y de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales hubieran atendido los llamados de auxilio y si hubieran sido capaces de coordinar la ayuda, que llegó 20 días después de que la conflagración se inició”.
Garza Lagüera se pregunta qué hacer cuando los políticos como Felipe Calderón no cumplen sus promesas de campaña, y él mismo se contesta: “castigarlos con el voto”, pues hay que reclamar el incumplimiento de sus promesas de campaña. Por lo pronto, dice que ya no está dispuesto a votar nuevamente por Acción Nacional y propone impulsar una reforma política que incluya la reelección y las candidaturas independientes.
En fin, que resulta de primera importancia que un empresario de élite muestre su insatisfacción con el gobernante al que los grandes capitales, una parte de ellos al menos, entronizaron mediante la guerra sucia y otros recursos no menos indignos. Después de esa experiencia nefasta, ¿los mexicanos podremos esperar elecciones limpias en el 2012? Lamentablemente no hay razones para creerlo.

