La más estricta justicia no
es siempre la mejor política.
Abraham Lincoln
Ya está en un penal federal Jorge Hank Rhon, cuya detención ha sido interpretada como el primer encontronazo ya en serio entre el gobierno calderonista, el PAN y la oposición priísta.
Ha asumido un riesgo el gobierno del presidente Felipe Calderón, porque si bien Hank Rhon ha sido una personalidad polémica, displicente e indiscreta, también es cierto que las causas de su detención no están suficientemente claras, toda vez que los otros detenidos son guardias de seguridad del Hipódromo Caliente, regenteado por el detenido.
Es sabido que negocios de esta naturaleza cuentan con fuertes operativos de seguridad, armados, claro, por las grandes cantidades de dinero que se manejan.
Quizá, como opinan ya algunos, Hank Rhon es impresentable, por sus desplantes, pero quizá sea una buena oportunidad, otra, para demostrar que la carga de la prueba la tiene el ministerio público, no el acusado.
Serán los juristas quienes desmenuzarán los aspectos legales de la actuación del ejército y del ministerio público, así como la pertinencia de su consignación y presunta responsabilidad del detenido.
No será fácil, por los antecedentes de otras detenciones espectaculares que terminaron en absoluciones de los detenidos.
Como sea, es una ingenuidad suponer que la detención no tiene una carga política.
Sobre todo por las versiones echadas a rodar desde círculos afines al gobierno calderonista sobre “golpes contra ex funcionarios priístas por presuntos vínculos con el crimen organizado”.
Menos se le puede quitar la carga política cuando las declaraciones de los políticos panistas aprovechan para asegurar que se “combate la impunidad”.
El gobierno calderonista no parece tener una estrategia de comunicación para apuntalar su caso contra el priísta Hank Rhon, más bien parece que le apuesta a la mala fama pública y a que los medios hagan la tarea de demolición de imagen.
El riesgo es que en la medida que el caso es visto como de carácter político, será todavía más tensa la relación del gobierno calderonista con la oposición.
Por otra parte, la detención de Hank Rhon, más allá de sus méritos legales y jurídicos, así como las circunstancias en que ocurrió, ha preocupado a muchos, sobre todo a quienes piensan que el Estado de derecho debe ser protegido por las autoridades.
Podría ser un error de cálculo, porque se empiezan a provocar polarizaciones que podrían desgastar el interés y, sobre todo, la paciencia del ciudadano de a pie, pues si se provocan estas tensiones a trece meses de la elección presidencial, a cuatro meses que empiece legalmente el proceso de dicha elección, ¿qué dejarán para cuando empiece la campaña, la próxima primavera?
jfonseca@cafepolitico.com

