El blanquiazul no tiene gallo-gallina con espolones


Yazmín Alessandrini

De verdad que elegir quién podría ser el candidato idóneo para el Partido Acción Nacional (PAN) de cara a la elección presidencial de 2012 está harto difícil. Por más que me he quebrado la cabeza, dándole vueltas al asunto, no veo gallo (o gallina) con espolones en el blanquiazul.

En realidad, aunque es demasiado prematuro empezar a hacerle al Nostradamus, pero lo cierto es que en el PAN ya se soltaron algunos demonios, sobre todo por la cargadita que le dieron a Ernesto Cordero, titular de Hacienda, unos cien panistas que firmaron un documento apoyando su destape, lo que a muchos al interior de ese partido les crispó los nervios.

Veamos cuál es el panorama: de acuerdo a algunos sondeos, el “tuerto en la tierra de ciegos”, o sea el “menos pior” en cuanto a posicionamiento, es Santiago Creel, pero si lo comparamos con el priísta Enrique Peña Nieto o los perredistas Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador está a un millón de años luz de distancia.

Pero regresando al secretario de Hacienda, recordemos que ni el PAN ni la opinión pública le han podido perdonar aquel discurso en el que tuvo la puntada de asegurar que con 6 mil pesitos una familia mexicana promedio puede sufragar desde hipoteca, mensualidad del coche y hasta colegiaturas en escuelas privadas. Y para echarle más leña al fuego, recién se volvió a meter en camisa de once varas al declarar que “México ya no es un país pobre… es un país de renta media”. ¡Ups!

Otro de los “gallos” panistas es Alonso Lujambio Irazábal, titular de la Secretaría de Educación Pública, a quien nadie le puede negar que es muy guapo… ¡pero nada más! Sinceramente, siendo objetiva, por todos sus poros transmite inexperiencia y de su popularidad mejor ni hablemos: ¡cero!

En tanto, a Josefina Vázquez Mota difícilmente la veo ungida como candidato a la Presidencia de la República en un partido que históricamente se ha caracterizado por ser machista, amén de que ha ido perdiendo fuerza frente a los ojos del presidente Felipe Calderón, quien a su vez como que quiere y no darle el espaldarazo a su gris secretario del Trabajo Javier Lozano, pero a éste le falta carisma, sencillez y, para acabarla de amolar, le cae gordo a la mayoría de los panistas. Así que ¡nomás no!

Quizá la próxima semana podríamos agregar un par más de pre-precandidatos blanquiazules. Pero, súmese quien se sume, sinceramente no veo por dónde le puedan hacer sombra al PRI y al PRD, a menos que alguien le ponga una buena convencida a Diego Fernández de Cevallos para que entre al quite, aunque la verdad no creo que quiera. Así que, damas y caballeros, hagan sus apuestas: ¿cuál es el bueno del PAN?

 

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