Circo sin pan


Cinco jugadores de la Selección Nacional de Futbol han sido suspendidos por consumir una sustancia prohibida, el clembuterol, que se emplea en algunos medicamentos para la tos —es un broncodilatador—, en tratamientos del asma y otros padecimientos, pero que también se usa ilegalmente para acelerar la engorda de ganado y, lo más importante, para elevar el rendimiento deportivo, de ahí que esté absolutamente prohibida su ingesta.

La primera reacción de los directivos de la Federación Mexicana de Futbol, responsables de lo que consumen los jugadores, fue atribuir el dopaje al hecho de que los muchachos comieron carne contaminada, lo que por supuesto negó el proveedor. Dos secretarías de Estado, la de Salud y la de Agricultura y Ganadería, quisieron lavarse las manos y emitieron un boletín que informaba de algo sabido: que el uso de clembuterol en la ganadería mexicana está prohibido, y de ahí sacaron la peregrina conclusión de que por eso mismo el consumo de carne es seguro, como si en México las leyes se respetaran.

La actitud hipócrita de las secretarías citadas fue puesta en evidencia en estos días, pues los diarios informaron que la Unión Europea de Futbol (la UEFA), y las federaciones internacionales de otros deportes, advirtieron a sus afiliados que no debían viajar a México, donde corren el riesgo de incurrir en dopaje involuntario por ingerir carne contaminada de clembuterol. Incluso, la Agencia Alemana Antidopaje denunció que en México se vendía carne con “altas concentraciones” de la mencionada sustancia.

Desde hace varios años se publican informaciones sobre el empleo del clembuterol en la ganadería mexicana, lo que por lo visto ignoran Salubridad y Agricultura y Ganadería.

Pero esta vez los respectivos titulares no tuvieron que esperar por la respuesta, que les llegó de su mismísimo jefe, Felipe Calderón, quien dijo textualmente: “Yo sí creo que es un asunto de contaminación de comida porque, efectivamente, muchos, para que pese más kilitos la vaca, pues sí le ponen quién sabe cuántas sustancias”.

Lo dicho por Calderón amerita el cese fulminante de los dos secretarios porque su ignorancia y su ineptitud los llevaron a mentir. Como todos sabemos, el futbol no es un juego y los gobiernos lo emplean para fines de manipulación.

Por fortuna, para los dos funcionarios, México puede ganar la Copa Oro y la administración calderonista quedará satisfecha al dar a los mexicanos una dosis de clembuterol político, mero circo sin pan, ilusión de grandeza en un país que se cae en pedazos. Gol rima con clembuterol.