Francia: los años de Mitterrand
Martha Bañuelos
París.- ¿Dónde estaba usted el 10 de mayo de 1981? Esa es la fecha en que Francia llevó al Palacio del Eliseo al socialista François Mitterrand y eso no se olvida, la noticia se propagó como una tromba sin Internet ni Facebook. Treinta años después, hoy más que nunca el Partido Socialista francés organiza coloquios y manifestaciones para celebrar el 10 de mayo de 1981. Ellos están reescribiendo la crónica de la victoria programada de François Mitterrand y el triunfo de una izquierda llevada por el entusiasmo popular, que permitió al pueblo de Francia pasar de lo que debería ser de la “obscuridad a la luz” dejando algunos en la sombra.
Mitterrand supo usar algo más que la estrategia para trabajar su victoria; la falta de unidad entre los partidos de derecha y del centro fue una base ideal para ganar, a pesar de que la izquierda en 1981 tenía la imagen de un Partido Socialista agrietado con pugnas entre los miembros del social demócrata y los nuevos marxistas, la izquierda radical del Partido Comunista. El Partido Socialista en los distintos escrutinios de 1979 no sobrepasaba ni un 25 por ciento de los resultados electorales, razón por la que en el otoño de 1980 muy pocos creían ganar. Y aun después de la soberbia ascensión del Partido Socialista a la cabeza del país, las “110 propuestas” señaladas de “arcaísmo” por una fracción del partido, no suscitaron la adhesión masiva de los franceses.
La derrota de 1981 para la derecha, la que evolucionó hasta el actual partido de la mayoría el UMP Unión por un Movimiento Popular, fue el resultado de largos años de luchas internas en el seno de la mayoría parlamentaria contra el gobierno; la división de la derecha y del centro dejó el campo libre a la ideología socialista en un mundo en mutación después de la crisis petrolera de 1973 y 1979.
Los socialistas hicieron una nacionalización, aparentemente fuera de tiempo, además de la disminución de la edad de la jubilación, que el modelo capitalista actual re modificó aumentándola, también obtuvieron la reducción uniforme del tiempo de trabajo, con un actual remaquillado a la Sarkozy “trabajar más para ganar más”. Sus propuestas funcionaron sólo por un tiempo, ya que hoy la mayoría en el poder insiste en que los errores de ayer se pagan hoy, luego entonces los de hoy los pagaremos mañana. ¡El pueblo siempre está en deuda!
Si la lucidez y la resolución son las exigencias para ganar, vemos que el poder de convencimiento frente a un pueblo agotado dio : un 10 de mayo de 1981 con un Mitterrand socialista y un 6 de mayo de 2007 con un Sarkozy de derecha a la presidencia, ambos llegaron con promesas; uno se fue dejando una dudosa herencia, el otro comenzó las reformas para la modernización del país en un momento de crisis internacional ¡forzosamente escogió mal el momento!
Pero los socialistas sueñan con otro 10 de mayo, François Hollande antiguo Secretario del PS, ex marido de la frustrada candidata socialista Ségolène Royal frente a Nicolas Sarkozy; Hollande declarado candidato a la presidencia dice que: ¡el próximo presidente sólo puede ser un socialista!
