Antonio Cerda Ardura
Después del accidente del 4 de noviembre de 2008 en el que murieron el ex secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y el ex subprocurador, José Luis Santiago Vasconcelos, diversos transeúntes, testigos del desplome del avión, afirmaron haber visto una bola de fuego o un destello de luz aproximarse a la nave de los funcionarios federales. Aunque la versión oficial de este caso indica que la muerte de estos colaboradores del presidente Felipe Calderón se debió a un fatal accidente, el hallazgo de un misil, el martes 24 de mayo en Morelos, y una nueva operación encubierta de los Estados Unidos, al estilo Rápido y Furioso, para vender misiles antiaéreos a narcos mexicanos, según lo documenta información recabada por Siempre!, demuestran que el gobierno de México aún tiene mucho que explicar.
Un V-2 en Ciudad Juárez
Por curioso que parezca, tiene 64 años que por primera vez se halló un misil en México, pero el caso no tuvo ninguna relación con criminales. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, bajo la supervisión del ingeniero Wernher von Braun, que los había desarrollado en Alemania, el Ejército de Estados Unidos realizó pruebas con decenas de proyectiles V-2 confiscados a los nazis. Entre el 8 de septiembre de 1944 y el 27 de marzo de 1945, las fuerzas de Hitler lanzaron sobre Inglaterra más de 2 mil misiles V-2 causando 2 mil 754 muertes y dejando a 6 mil 523 heridos. Y en mayo de 1947, desde el centro de defensa aérea de Fort Bliss, Texas, se lanzó otro de esos proyectiles, el cual erró su trayectoria, dirigiéndose, en lugar de al norte, hacia México. El artefacto impactó a unos 3 kilómetros de Ciudad Juárez, sin causar víctimas porque no tenía carga explosiva, pero dejó un cráter de diez metros de profundidad.
El incidente causó una andanada de desaveniencias diplomáticas, pero, al final, todo se resolvió con un “disculpe usted” y una compensación económica por parte de los Estados Unidos.
En el México violento de 2011, los narcotraficantes podrían tener un arsenal de misiles antiaéreos, como lo prueban los datos siguientes.
El 14 de febrero de 2009, la secretaria de Estado de la Unión Americana, Hillary Clinton, solicitó a su embajada en Moscú “agotar todos los recursos” para evitar que los oficiales rusos vendieran a Venezuela sistemas de misiles antiaéreos Igla-S, principalmente por el temor de que esos artefactos cayeran en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
En el cable 09STATE14070, cuyo contenido se dio a conocer el 9 de diciembre de 2010 en el sitio web WikiLeaks, la señora Clinton indicaba que discos duros confiscados a las FARC contenían referencias en el sentido de que Venezuela y esa guerrilla mantenían conversaciones para que el gobierno de Hugo Chávez dotara a los rebeldes colombianos de las armas conocidas en Estados Unidos como sistemas portátiles de defensa aérea (MANPADS, por sus siglas en inglés), y desarrolladas en Rusia como Igla-S.
Este tipo de misiles antiaéreos fueron introducidos al servicio del Ejército ruso en 2004, tienen un peso de unos 20 kilogramos, pueden derribar aviones o helicópteros a varios kilómetros de altitud, burlar los detectores electrónicos que portan muchas naves militares y, sus lanzaderas, ser operadas por una sola persona.
Amén de que la preocupación estadounidense era el abastecimiento de estos misiles a las FARC, otro asunto que molestaba a la secretaria de Estado era que cayeran también en manos de narcotraficantes mexicanos, como lo expresó en el mismo cable: “Tememos que si estos sistemas sofisticados caen en manos de las FARC, éstas pudieran posiblemente venderlos o intercambiarlos con las organizaciones de las drogas, incluyendo aquellas de México que activamente están adquiriendo armas poderosas y altamente sofisticadas para usarlas contra fuerzas del gobierno”.
Las previsiones de Clinton y de los diplomáticos estadounidenses fallaron, ya que Rusia vendió esos misiles a unas 30 naciones, incluidas México, en donde la Marina Armada los presentó públicamente en el desfile militar del 16 de septiembre de aquel 2009, y a Venezuela, donde Chávez las había presentado el 19 de abril, en una ceremonia solemne llevada a cabo en la avenida de los Próceres en Caracas, con la participación de las Fuerzas Armadas, para conmemorar la Independencia de esa nación (http://www.youtube.com/watch?v=u_XT0nzvIGQ).
Más misiles en México
El temor norteamericano de que grupos de narcotraficantes mexicanos estén adquiriendo armas sofisticadas, se comprobó este 24 de mayo, cuando después de apagar un incendio en una bodega que fabrica cosméticos, los bomberos de Cuernavaca hallaron un misil antiaéreo.
El artefacto, de color verde y punta negra, de aproximadamente 90 centímetros de largo, y con la leyenda escrita “106 r drill inert CARY M368”, fue asegurado por soldados de la XXIV zona militar, quienes detuvieron al dueño de la fábrica, William Andrés Hernández Martínez, de 25 años de edad.
No obstante, esta no es la primera vez que en México se halla un misil o inquieta que uno de estos explosivos caiga en manos de delincuentes. Lo peor es que no se sabe si estos artefactos antiaéreos provienen de los arsenales de nuestro Ejército, de Estados Unidos, de las FARC, de Rusia o de Venezuela.
Después de una incautación realizada a criminales en Managua, Nicaragua, el 11 de enero de 2005, la consultoría en seguridad global estadounidense, Stratfor, llamada la “CIA de las sombras”, entregó un informe a los departamentos de Estado y de Defensa de la Unión Americana en el que advirtió que existían entonces unos 80 misiles en el mercado negro, incluyendo una cantidad no determinada que estaban en manos de carteles de droga, guerrilleros colombianos de las FARC y terroristas internacionales, presumiblemente para atentar contra presidentes y líderes de América Latina.
El informe indicó que al menos dos misiles tierra-aire de fabricación rusa SAM-7 se encontraban en poder de “una red de narcotraficantes mexicanos, llamada Los Zetas”.
El 18 de noviembre de 2008, un misil de 50 centímetros de largo fue encontrado en el borde de un canal de aguas negras del Río Becerra, entre San Antonio y Periférico, en la delegación Alvaro Obregón de la ciudad de México. El hallazgo ocasionó una gran movilización policiaca y, tras el aseguramiento del arma por elementos de la Fuerza de Tarea de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, el caso quedó archivado.
El 14 de mayo de 2009, otro misil esta vez antiaéreo, de guía infrarroja y soviético fue localizado en la playa Bagdad, frente a la zona comercial de Matamoros, Tamaulipas, por el empleado de un hotel. La Secretaría de Marina puso a resguardo el arma, diseñada para ser disparada desde el hombro, la cual llevaba escrita la leyenda: “No se manipule. Contiene fósforo que causa serias quemaduras. Notifique a las autoridades policiacas o militares”.
La Armada de México, que peinó la zona en busca de más misiles, dijo que de haber detonado, el proyectil, de 10 centímetros de ancho por 50 de largo, hubiera causado severos daños en el balneario natural, ya que su poder de destrucción masiva oscila entre los 150 y los 200 metros cuadrados, mientras que tiene un alcance de 3 mil 400 metros.
El pasado 17 de mayo, apenas una semana antes del hallazgo de Cuernavaca, dos ojivas de cañón lanzagranadas fueron encontradas en un predio abandonado de avenida del Taller, entre las calles Retorno 15 y 11, en la delegación Venustiano Carranza de la capital mexicana.
Sin observar los procedimientos de los grupos antiexplosivos, que establecen que el lugar debe ser acordonado y resguardado hasta la llegada de especialistas, Rogelio Martínez, empleado del Sistema de Protección y Restablecimiento de la Ciudadanía de la Región Centro, trasladó ambos artefactos en una camioneta, por más de 22 kilómetros, hasta la Dirección de Emergencias Mayores de Protección Civil del Distrito Federal, en la colonia San Jerónimo Lídice.
Gloria Vázquez, directora general de Emergencias Mayores, justificó el procedimiento de Rogelio Martínez argumentando que tiene 14 años de experiencia en materia de Protección Civil y por ello “actuó salvaguardando la vida de las personas” sin proceder mal.
Operación White Gun
Un poco antes de este último hallazgo, el 23 de marzo, en la Corte de Distrito de Phoenix, Arizona, tres personas: David Díaz Sosa, Jorge de Jesús Castañeda (ambos de Sinaloa) y Emilia Palomina (originaria de Sonora), fueron acusadas de intentar comprar en los Estados Unidos dos lanzamisiles con capacidad para derribar aviones desde tierra, así como otras armas militares para el cártel de Sinaloa.
Este complot, que comenzó el 25 de noviembre de 2009 en un casino de Las Vegas, fue descubierto porque los sospechosos intentaron adquirir el armamento negociando pagos en efectivo, joyas y drogas con agentes federales estadounidenses encubiertos.
Las armas que estos delincuentes buscaban eran un lanzamisil de guía infrarroja tierra-aire, del sistema FIM-92 Stinger (200,000 dólares), un misil antitanque Dragon Fire (100,000 dólares), otro Law Rocket (20 mil dólares), varias ametralladoras M-60, bazucas, pistolas antitanque, lanzagranadas, granadas y al menos mil proyectiles con punta de oro.
David Díaz Sosa habría actuado como primer comprador e intentó adquirir las armas para un hombre identificado como Enrique LNU, quien trabajaba para el cártel de Sinaloa en Nogales, Sonora. El arsenal iba a ser enviado a Yucatán, para ser dividido entre Joaquín El Chapo Guzmán, Ismael El Mayo Zambada y otro hombre llamado Demacio López, presuntos líderes de esa organización.
Según las investigaciones, Enrique LNU quería armas específicas que pudieran “hacer el mayor daño”, pero la operación encubierta, llamada White Gun, montada por la Agencia Federal Antidrogas, bajo la supervisión del agente Doug Coleman, y la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos, fue desmantelada el 17 de febrero de 2010, durante una de las últimas transacciones de los tres narcotraficantes mencionados con agentes federales.
El Tribunal Federal del Distrito de Arizona encontró a los tres implicados culpables y sus sentencias, que podrían variar de una pena mínima de 25 años en prisión hasta cadena perpetua, serán dictadas en julio y agosto próximos.
El fiscal federal que procesó el caso, Dennis Burke, señaló que era “escalofriante pensar en lo que los narcotraficantes están intentando hacer con misiles antiaéreos”.
Estos hechos fueron dados a conocer en la Unión Americana en medio de un conflicto cada vez más tenso debido al tráfico ilegal de arsenales de esa nación hacia México y del descubrimiento del fallido operativo “Rápido y Furioso”, mediante el cual se internaron a territorio mexicano casi dos mil armas, con la intención de rastrear a sus compradores. No obstante, del operativo White Gun (pistola blanca) nada saben aún el Senado o el gobierno mexicanos, y mucho menos se tiene noción si más misiles fueron vendidos a narcotraficantes de México ni en qué cantidad.

