Mientra tanto, el PRI va con paso firme

¡Pues sí que debe estar enojado el panismo con sus dirigentes de partido! Y más que todo, con su presidente.

Y no me refiero al presidente nacional del PAN, Gustavo Madero —quien sigue con sueños guajiros creyendo que van a volver a ganar la presidencia en 2012—, sino a Felipe Calderón, el gran perdedor de las pasadas elecciones en el Estado de México, Coahuila y Nayarit.

Y es que, ante su incapacidad de gestión como primer mandatario de la nación, prefirió refugiarse al interior de su partido y en viajes al extranjero con dudosos homenajes y chafas premiaciones —descuidando asuntos de sumo interés para el país—, para orquestar las hostilidades y el juego sucio ante la irremisible pérdida del poder que les esperaba.

En el Revolucionario Institucional no caímos en provocaciones y actuamos con sensatez, postura que la gente reconoció y apreció en las urnas. Mientras el Presidente Calderón se preocupó en armar un mercado de dimes y diretes, en el tricolor construimos una sólida y profunda unidad de partido, asegurándonos de seleccionar sólo a los mejores candidatos, en cuanto a su desempeño y antecedentes probados. Hacer lo contrario, habría sido permanecer anclados al pasado.

Nuestras campañas las hicimos al lado de la gente. Abiertos, incluyentes y cercanos a ellos, dimos a conocer puntualmente nuestras propuestas.

Seamos claros, las elecciones del domingo pasado fueron un referéndum a los gobiernos priistas e, implícitamente, un reconocimiento a su labor, un voto de confianza que sabremos honrar y consolidar; sería absurdo echar las campanas al vuelo sin trabajo de por medio, pues estos resultados no son un cheque en blanco, sino un compromiso para demostrar, si los votos del 2012 nos lo permiten, que el PRI ha tomado conciencia y se ha transformado con compromisos claros en beneficio de todos los mexicanos.

A quien no le quedó claro que en la jornada comicial la ciudadanía reprobó a los gobiernos del PAN, al repudiar la estrategia de descalificación y guerra sucia que desde el gobierno federal se orquestó, con todo el aparato de la administración pública, en contra del PRI y sus gobiernos.

Ahora el Presidente es testigo de la catástrofe blanquiazul: ¡qué poco les duró la gloria! ¡Cómo se deshacen sus sueños transexenales de herencia política a causa de una obtusa conjunción de ineptitudes gubernamentales!…

Imagino su dejo de tristeza ante su incapacidad para evitar el desastre que se avecinaba en tres estados de la Republica, donde la vox populi, vox dei —no lo olvidemos—, manifestó a través del voto su rechazo a la patética administración que hoy nos gobierna, repito, no sólo a nivel federal, sino también a nivel estatal.

Lo bueno es que las cantaletas de la oposición ya nadie las cree, y por eso, el contundente triunfo del PRI será la pauta para ganar las próximas elecciones en Michoacán, las del año que viene en los diferentes estados y, por supuesto, las de Presidente de la República.

El Partido Revolucionario Institucional va con paso firme y con amplias posibilidades para regresar a gobernar el país, lo que nos compromete a construir una propuesta seria rumbo al 2012. Y ya la estamos preparando.

cjimenezmacias@yahoo.com.mx