Moisés Castillo
El secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, presume que la Estela de Luz será conocida como la “estela de la transparencia”. Sin embargo, este proyecto que valdría en un principio 398 millones de pesos, tendrá un costo para todos los mexicanos de cerca de mil millones de pesos. Hace un año, Lujambio fue designado por el presidente Felipe Calderón coordinador de los festejos del Centenario de la Revolución Mexicana y el Bicentenario de la Independencia, y aseguró que los festejos serían “inolvidables”… pero por la opacidad, incumplimiento en la inauguración de obras y contratos.
La historia
En la Comisión del Bicentenario, la transparencia de los recursos es imposible, ya que se creó un fideicomiso cuyo presupuesto está depositado en Banjército. Es decir, esta información está protegida por el secreto bancario. Lujambio prometió absoluta transparencia en el manejo de 2 mil 900 millones de pesos, pero en esta historia sólo existen cifras sin cuadrar y conflicto de intereses en la designación de las licitaciones. El arquitecto Juan Alberto Bravo Hernández, quien fue el encargado de recibir el proyecto Plaza Bicentenario Estela de Luz y armar el concurso de la licitación, a través de la empresa iii Servicios, meses antes trabajaba en GUTSA Infraestructura, compañía que ganó el contrato a pesar de que tiene un pasado turbio en la construcción de obras federales, multas e inhabilitaciones. En el proyecto de la Estela de Luz, hubo licitación directa y el gobierno federal aceptó que GUTSA, una empresa inhabilitada, emprendiera el proyecto. Para Pablo Escudero, presidente de la Comisión de la Función Pública de la Cámara de Diputados, el proyecto de la Estela de Luz está viciado de origen, ya que el fideicomiso de los festejos optó por triangular los recursos por medio de dos empresas, Turissste y iii Servicios, para que éstas hicieran las convocatorias pertinentes y licitar las obras. Pero existen cientos de millones de pesos que están adjudicados de manera directa, como pasó en el caso de la Estela de Luz. El diputado del Partido Verde Ecologista revela que las empresas contratadas a su vez emplearon a otras compañías, que a su vez subcontrataron servicios a otros negocios. Los contratos pasaron por muchas manos. “El secretario Lujambio —dijo— fue nombrado por el presidente Calderón y debe rendir cuentas. Lamentablemente todos los que estuvieron en iii Servicios los corrieron. Entonces deberá realizarse una investigación a fondo para deslindar responsabilidades. Y también se tiene que citar a la empresa GUTSA. Esta empresa tiene una historia que contar. Todo esto por donde uno lo quiera ver resulta un verdadero «cochinero», que estamos a tiempo de limpiar”. El legislador detalla que sólo se dieron siete días hábiles para presentar propuestas técnicas y económicas, lo cual llama mucho la atención, pues el secretario Lujambio habla de que esta obra era de gran complejidad y de gran dificultad. Además, desde el 25 de mayo del 2010 se sabía que la Estela de Luz no quedaría lista para los festejos patrios, ya que GUTSA no había liquidado 2 millones 700 mil dólares a la empresa italiana EUROGUARCO para poder entregar el suministro de 290 toneladas de acero en noviembre de ese año.
Retraso injustificable
¿Qué otras irregularidades ha detectado en este polémico caso? Es injustificable que la obra no haya estado a tiempo. En septiembre de 2010 debería de haber quedado, se dio un anticipo a cinco días de haber firmado el contrato por 200 millones de pesos, es decir, el 50 por ciento de lo que costaría la Estela, cosa que no sucede y es muy extraño. Los constructores luchan por tener un anticipo de 8 o 9 por ciento del total, y a GUTSA prácticamente se le financió la obra. Una vez que no entregó la Estela, lejos de rescindirle el contrato, se optó por darle un nuevo contrato de otros 200 millones de pesos. La empresa ha cobrado más de 400 millones y ahora ya vamos cerca de 900 millones de pesos. El secretario Lujambio ha insistido en que el retraso y los costos de la Estela se deben principalmente al tema de la profundidad en los cimientos. ¿Está bien informado el titular de Educación? Argumenta que la profundidad de la excavación no correspondía a la realidad para que fuera una obra segura. Nosotros tenemos documentos donde el arquitecto César Pérez Becerril entregó un catálogo de conceptos y él marcó que la profundidad de la Estela debería ser de 45 metros. Sin embargo, iii Servicios modificó este manual y dice que la excavación debería ser a 30 metros. Entonces hay una responsabilidad de la empresa iii Servicios que modificó el catálogo. Existe una responsabilidad del gobierno federal que modificó las especificaciones que les dio el arquitecto. Pérez Becerril ha denunciado que se han privilegiado intereses económicos y se ha creado un “pequeño monstruo”. ¿Respalda esta afirmación? Respecto a los materiales, el arquitecto ha descrito la calidad en una lista de proveedores mexicanos, había pedido de primera calidad y se están entregando de sexta. Tenemos que ir a revisar si se hicieron los descuentos pertinentes de eso. A cualquiera le tiene que saltar que una construcción que iba a costar 400 millones al día siguiente cueste el doble, es inadmisible, no se puede permitir porque no es dinero privado, ni de los empresarios, es dinero público y se tienen que rendir cuentas. ¿Qué nos puede decir de las presuntas presiones contra el arquitecto Pérez Becerril, tras denunciar estas irregularidades? El me ha comentado de estas presiones por parte de un asesor del secretario Lujambio, esa es una parte que no puedo acreditar ni documentar. A mí me gusta trabajar mis temas de manera objetiva, con documentos que recibo y que he podido certificar. Esa es una versión del arquitecto que respeto y el secretario también ha dado su versión. De lo que puedo hablar son de los documentos que tengo y que acreditan que este concurso se arregló y que estamos pagando todos este monumento con un sinnúmero de irregularidades. En esta historia turbia, ¿qué es lo que sigue? ¿Pedirán la comparecencia del secretario Lujambio? Sin duda, podemos llamarlo a comparecer. Lo he invitado a debatir públicamente en la Cámara en aras de hacer un ejercicio democrático, transparente y que fuera informativo para la ciudadanía, y no aceptó. El tema de la comparecencia a mí no me convence porque ahí vamos a tener el problema de diputados que no traen la información completa y lejos de llegar a algo, nos vamos a perder. Lo que sigue es acudir a la Auditoría Superior de la Federación, vamos a presentar los documentos e invitaremos al secretario para que se haga el monumento. Creo que sí vale la pena seguir adelante, pero revisemos los precios, que se sancionen a los que arreglaron el concurso y se deslinden responsabilidades.
Lujambio, hombre bien intencionado
¿El precandidato panista está más preocupado por sus aspiraciones presidenciales que en aclarar este asunto? El secretario es un hombre bien intencionado, pero llegó a la mitad de esta película cuando el cochinero ya estaba y ahora le queda arreglarlo, es su obligación que tiene antes de pensar en el 2012. El secretario Lujambio es un buen hombre, lo veo con la voluntad y hay que pasar ahora de las palabras a los hechos. Espero que vaya entendiendo que esto no basta con denunciar, las cosas deben suceder y darles seguimiento, y que la obra quede transparentada. ¿Cómo calificaría estas obras fallidas del gobierno federal con motivo de los festejos patrios? Como un desastre. Estos festejos estuvieron marcados por el desorden, por las irregularidades, la desorganización y por la falta de cumplimiento de contratos. Se malentendió el tema con esos bonitos desfiles y brindis, y teníamos que dejar algo más para la posteridad. Es el mismo caso del Parque Bicentenario en lo que fue la refinaría de Pemex, está abandonado, nunca cumplió su objetivo. Desde 2006, que es lo más lamentable, este gobierno tomó posesión y tenía una agenda clara de cuándo iban hacer los festejos, no hay pretexto alguno. Hubo una mala planeación y los resultados están a la vista.
