Gabriel Gutierrez

Entre los productos de mayor aceptación por la población mexicana se encuentran el huevo, con un consumo per cápita de 380 piezas al año. México es el primer consumidor de huevo fresco para plato a nivel mundial y el sexto como productor; y el pollo con un consumo per cápita de 26 kg. al año.

Ambos representan el 63.4% de la producción pecuaria en el país. Los dos alimentos representan una fuente rica de proteína, son nutricios y económicos. Pero todo esto no los salva de las creencias populares que han llegado a afectar su consumo.

En cuanto al huevo, uno de los mitos que más se le atribuye es el incremento del colesterol, desde hace tres décadas se asociaban las enfermedades cardiovasculares, pero la Organización Mundial de la Salud dice que la relación entre consumo per cápita de huevo y la mortalidad debida a enfermedades cardiovasculares, en un estudio en 24 países, no hay una asociación significativa pero sí inversa, los cuatro países con mayor consumo per cápita de huevo: Japón, México, España y Francia, tienen los índices más bajos de mortalidad por causa de enfermedades cardiovasculares (McNamara 2000).

“Por lo tanto, el consumo del huevo no contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares. En algunos individuos el estado de nutrición y cardioprotección puede mejorar aumentando el consumo de huevo. Ahora sabemos que los factores que provocan las enfermedades cardiovasculares son el alcohol, tabaco, sedentarismo, estrés y la obesidad”, puntualizó Tere Rull, licenciada en nutrición y actual profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad La Salle, impartiendo la materia de nutrición.

Con respecto a los pollos, el principal mito es que se les da alimento con hormonas o se les inyectan para que crezcan más rápido. “Es cierto que los pollos actualmente se desarrollan en menos tiempo, pero esto es gracias a la nutrición y la manipulación genética (pollos de engorda); ahora se sabe más sobre la selección de la raza y las cruzas, como sucede con otros animales, por ejemplo, los perros”, puntualizó la MVZ Maritza Tamayo,  asesora del Instituto Nacional Avícola.