Aun maquilladas, son cifras oficiales del INEGI: el número de pobres del país pasó de 44.7 millones a 50.6 millones entre 2008 a 2010 y todas las familias, todas, padecieron un desplome en sus ingresos, en promedio de 12.3% en los mismos dos años.

El ramalazo violento sucedió en 2009, con la caída histórica de 6.1% y se logró una leve recuperación en el siguiente año, para quedar 5.4%. En ese tiempo escuchamos los discursos más mentirosos que se recuerdan, como el del “catarrito” del gordo Agustín Carstens, a quien se le frustró el sueño y el adorno de conducir el FMI.

Leemos un dato impactante: a falta de oportunidades en México, 12 millones de connacionales emigraron a Estados Unidos, donde producen riqueza por 600 mil millones de dólares anuales.

Hoy se informa, asimismo, que el narcotráfico ha creado 600 mil empleos en el sexenio, cifra anhelada por los secretarios de Hacienda y del Trabajo, Ernesto Cordero y Javier Lozano, respectivamente, quien en este año han encimando mentira tras mentira sobre la generación de plazas laborales.

Otra cifra horrenda, causante del pánico que padece la nación y que frena el desarrollo nacional: con base a tarjetas informativas de fiscalías estatales y federales y de las secretarías de seguridad pública federal y estatales, en cuatro años y medio se han documentado 50 mil 490 muertos relacionados con el crimen organizado, reveló Proceso.

Es decir, Felipe Calderón ya no será recordado por 40 mil ejecuciones violentas del hampa, como él dijo. Pasa a la historia como el mandatario que más asesinatos provoca, del lapso de su declaración de “guerra” al hampa, a la fecha.

En el baño de sangre a la nación, el gobierno calderonista se desentiende de los 10 mil muertos que han sido enterrados en fosas clandestinas y en estos días, debido a las intensas lluvias, las corrientes de agua dejan al descubierto “cráneos aún con cabellos” y cuerpos en espeluznante estado de descomposición, como sucedió en Veracruz, recientemente.

Es el panorama de México, tanto en pobreza como en desempleo e inseguridad. ¿De esto informó el presidente Calderón a sus congéneres del PAN los días viernes y sábado de la semana pasada en que se reunió con ellos para analizar el fracaso en los recientes procesos electorales y delinear su estrategia con motivo del proceso presidencial del año próximo?

Sin proporcionar un informe de las conclusiones de dicha encerrona, trascendió que los panistas no acordaron cuándo iniciarán su proceso interno para designar a su candidato presidencial y menos saben quién podrá ser, si incluso piensan en una consulta abierta, en vez de las tradicionales designaciones con los votos de delegados, a puertas cerradas.

De por sí, los blanquiazules carecen de un prospecto de presencia convincente para la contienda presidencial y de entre ellos parte la versión de que la carta “fuerte” de Felipe Calderón, el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, no llegará lejos y podría correr la misma suerte que Luis Felipe Bravo Mena en el Edomex, donde no llegó ni al 13% de los votos emitidos el pasado día 3 de este mes. Es la situación real del PAN, reconocida por sus integrantes. El partido se ha resquebrajado debido a la ausencia de liderazgos y se le revirtió el propósito de ganar elecciones, unido al PRD.

¿Qué puede ofrecer Acción Nacional al pueblo si ha agrandado el número de pobres a más de 50 millones y propiciado más de 50 mil muertos por su “guerra” declarada al narcotráfico?