A tres meses de los comicios presidenciales
Frida Modak
Las elecciones presidenciales argentinas serán a mediados del mes de octubre de este año y hasta ahora sólo hay dos candidaturas definidas, la de la actual presidente Cristina Fernández, peronista, y Ricardo Alfonsín, de la Unión Cívica Radical, hijo del ya fallecido ex presidente Raúl Alfonsín.
La derecha tradicional y los ex peronistas de derecha no logran levantar una candidatura, por lo que su accionar se basa en formular acusaciones contra la mandataria, como la relativa a supuestos propósitos de minar la libertad de prensa, de la que sería símbolo el grupo empresarial Clarín.
En consecuencia, a cuatro meses de los comicios, la confrontación electoral aparece reducida a dos candidaturas, pero hay que considerar un tercer factor, la asesoría a Alfonsín de la firma que manejó la elección de Barack Obama y que se encarga ahora de su búsqueda de la reelección.
Cristina
Contrariamente a los deseos manifiestos de sus opositores, la mandataria aparece ganando apoyo desde la muerte de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner y las encuestas señalan que alcanza una intención de voto del 50 al 53 por ciento en la actualidad. Eso no es herencia ni resultado del efecto que podría haber causado presentarla como la viuda que trata de cumplir la voluntad del esposo, tal como han intentado algunos, sino que es el reconocimiento de la existencia de una nueva relación hombre-mujer que los sectores conservadores no terminan de entender ni aceptar.
Así, la presidente va cumpliendo el proyecto político en cuya elaboración ambos participaron, junto a otros jóvenes, en los tiempos de dictadura, y que se conoce como el Manifiesto de Calafate, cuyo contenido no se ha divulgado hasta ahora. Un destacado cientista social latinoamericano lo ha descrito como “un documento de compromiso de la generación que no pudo ser y que puede ser” aludiendo a la de ellos primero y luego a la actual. En esa perspectiva la democracia une los intereses de la nación con los de los sectores populares.
Al morir Néstor Kirchner, la opinión pública argentina e internacional se vio sorprendida al comprobar la adhesión juvenil que tenía el ex presidente, al que en sus pancartas los jóvenes le agradecían por enseñarles el verdadero sentido y camino de la política. Pero además del respaldo juvenil, Cristina Fernández ha logrado la adhesión de un sector importante de la clase media, ha establecido una nueva relación con organizaciones empresariales con las que estuvo enfrentada, como los agricultores, y también con los trabajadores de las centrales peronistas.
Alfonsín
Ricardo Alfonsín, hijo del fallecido ex presidente argentino Raúl Alfonsín, se inició en política el año 1993, ingresando a la Unión Cívica Radical, igual que su padre, en la que creó una corriente denominada Movimiento de Renovación Nacional.
Hasta ahora aparece como el único rival de la presidente Cristina Fernández. Los analistas políticos argentinos lo consideran un hombre serio que aunque entró algo tarde a la actividad política puede alcanzar metas importantes.
Lo mismo creen los asesores del presidente Barack Obama que estuvieron en Argentina y que habrían sido contratados por Alfonsín, según señaló Giselle Rumeau en un artículo en el diario El Cronista Comercial.
La firma estadunidense la encabeza David Axelrod y de la campaña de Alfonsín estarían a cargo su hijo Michael y Mike Kullisheck, encuestador de Obama, quien maneja dos empresas especializadas en sondeos de opinión.
Según los asesores de Alfonsín, los estadunidenses encontraron parecidos en el surgimiento de su candidatura y la de Obama. Estimaron que el mensaje del argentino está bien pero que había que hacerlo más firme y “concentrarlo para ganar claridad”, indica la articulista, dejaron una serie de recomendaciones, solicitaron diversos tipos de encuestas para medir “las debilidades y fortalezas del candidato” y regresarán a mediados del mes de julio.
Clarín lidera la derecha
La derecha argentina aún no ha logrado levantar un candidato presidencial. Confiaba en que el ingeniero y empresario Mauricio Macri sería su abanderado y confiaban en que esta vez ganarían, sobre todo considerando que competirían con una mujer.
Macri, actual jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, debió enfrentar algunos juicios por irregularidades cometidas en el ejercicio de sus funciones, pero los tribunales lo acaban de sobreseer de la acusación de manipular unas licitaciones.
Macri también está procesado por el cargo de escuchas telefónicas presentadas por las Madres de la Plaza de Mayo en el que su abogado solicitó que se impugnara su candidatura, lo que fue rechazado por el tribunal, pero Macri anunció que sólo postulará a la reelección en su actual cargo.
Esto dejó a los sectores de derecha sumidos en una búsqueda que les está resultando muy difícil aunque son varios los que querrían probar suerte, pero no tienen posibilidades de éxito. Entre ellos hay incluso algunos peronistas de efímera trayectoria como Eduardo Duhalde, que fue presidente interino por algunos meses hace casi 10 años.
También están Carlos Reutemann, ex corredor de Fórmula Uno, que lo ha intentado varias veces; Felipe Solá y Fernando de Narváez, colombiano nacionalizado argentino, presidente de los agricultores y dueño del canal televisivo América TV.
Todos estos personajes, junto a Mauricio Macri, participaron hace algunos meses en una reunión en casa de Héctor Magneto, quien junto a Ernestina Noble es uno de los dueños y una de las máximas autoridades del diario Clarín.
El tema de ésta y otras reuniones era la definición de una candidatura presidencial, según ha señalado la publicación argentina Miradas al Sur. Y los encuentros siempre han sido encabezados por Magneto, quien en Clarín ocupa el máximo cargo ejecutivo que en inglés se denomina CEO, Chief Executive Officer, que aún no tiene traducción al español. Estos antecedentes son importantes para entender por qué el diario Clarín encabeza una virulenta oposición a la presidente Cristina Fernández y también por qué ahora las ha emprendido contra las Madres de la Plaza de Mayo tratando de responsabilizarlas de un fraude cometido contra esa organización.
El asunto de fondo radica en que los hijos adoptivos de la dueña del periódico podrían ser hijos de prisioneros políticos desaparecidos durante la dictadura militar. El caso ya lleva largo tiempo y recién ahora los jóvenes adoptados decidieron hacerse el examen de ADN solicitado por los tribunales.
Mientras se hace la comparación con las muestras sanguíneas de los presos desaparecidos, el juez Roberto Marquevich declaró en entrevista con el periodista argentino Demián Verduga: ”Yo afirmo que Felipe y Marcela son hijos de desaparecidos”.
El periodista le preguntó en qué se basaba y el juez relató el acoso a que fue sometido hasta que lograron que él fuera removido de la causa, gestiones en las que participó activamente Ernestina Noble en esferas judiciales, mientras su abogado visitaba a Marquevich dos veces a la semana.
El juez logró reunir testimonios de personas que cuestionan los dichos de la señora Noble sobre cómo obtuvo a los menores y acerca de los procesos de adopción.
