En el DF no habrá una elección fácil
René Avilés Fabila
Datos recientes sobre el estado político del Distrito Federal arrojan resultados no esperados. En principio, el PRD ha visto bajar sensiblemente su simpatía de voto, y entre su notable corrupción y el estilo de gobernar, autoritario y poco eficaz, ha venido a menos.
La sorpresa es que, a pesar de la presencia panista en la ciudad capital, el PRI se ha recuperado y crecido. Curiosamente lo ha hecho solo, sin dirigentes, con un abandono casi total, como si fuera un sitio sin importancia electoral. La razón del éxito está en los errores graves del PRD y del PAN, ambos expuestos a la vista de los capitalinos mientras que el PRI no gobierna ni el Distrito Federal ni la república.
Los datos señalan que el PRI, sin candidato, ha aumentado su presencia y con Beatriz Paredes como aspirante al Gobierno del Distrito Federal sus posibilidades crecen mucho. Acción Nacional, pese a las tres delegaciones que tiene y al intenso trabajo partidista, no mejora por una razón: Felipe Calderón cuenta con un porcentaje bajo de aceptación y ello repercute en la capital.
También debemos considerar que el PRD carece de candidatos fuertes, los mencionados son poco conocidos como Alejandra Barrales y Mario Delgado o de plano muy desprestigiados, como Alejandro Rojas, quien trata de mejorar su posición recurriendo a la política del circo, que tantos beneficios le dio a Andrés Manuel López Obrador y que ha hecho a Marcelo Ebrard bailar con quinceañeras en Reforma, nadar en las “playas” de Iztapalapa o desfilar con muñecos de Disney, sin recordar que él representa a “las izquierdas” y que valdría la pena disimular su neoliberalismo adquirido durante su formación al lado de Carlos Salinas.
Según una encuesta reciente, de todos los panistas el mejor posicionado en la capital es Demetrio Sodi. Ninguno de los aspirantes naturales está en su nivel, pero falta saber si el verdadero jefe del PAN, Felipe Calderón, decide mandar como candidato al Distrito Federal por su partido a uno de los pocos pesos “pesados” que tiene a la mano, una vez que confirme su decisión de elegir sucesor suyo a Ernesto Cordero. Sodi tendría que replegarse si Calderón designa a Josefina Vázquez Mota o a Alonso Lujambio para pelearle el DF al PRD y al PRI.
Como sea, el PRD no tiene una elección fácil, es posible que pierda más delegaciones o incluso el gobierno capitalino. A Marcelo Ebrard, absorto en la sucesión presidencial, se le olvidó formar a un aceptable delfín. Ahora corre el riesgo de no mantener el férreo control sobre el Distrito Federal, porque es una broma que “las izquierdas” con él o con López Obrador tengan posibilidades de ganarle al PRI y al PAN la presidencia en el 2012.
Este descuido se ha agravado con la capacidad de rapiña que demuestran las autoridades delegacionales de Tlalpan, Xochimilco, Coyoacán e Iztapalapa, sólo para citar los puntos donde reina la incapacidad y la plena podredumbre. Si el efecto Enrique Peña Nieto se da como hasta ahora, no sólo los municipios mexiquenses que colindan con el Distrito Federal serán priistas, también varias delegaciones capitalinas. El PRD mostró que “las izquierdas” también saben robar en grande y que sus resultados positivos son escasos o nulos de plano.
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