José Fonseca
Por la libertad, así como por la honra,
se puede aventurar la vida.
Miguel de Cervantes Saavedra
Como en la mítica Isla de la fantasía de la serie televisiva, cuando vi el ejemplar de Siempre! de la semana pasada sólo me quedó gritar: “el avión, el avión, el avión que se me fue”.
Pero nunca es tarde para celebrar la gesta periodística que significan 58 años de nuestra casa editorial, cuyo renovado vigor mantiene la tradición de una revista en la cual cabemos todos, sin excepciones por razones ideológicas o políticas de oportunismo sexenal.
La portada con la figura del Quijote bajo la sombra del hongo atómico, pintada por Leonora Carrington, a pesar de datar de 1966, adquiere actualidad en el México de 2011, cuando amenazan la patria males sociales y económicos, cuyos efectos pueden no ser tan instantáneos como los de una explosión nuclear, pero si no se corrigen, pueden ser igualmente devastadores.
La figura del Quijote, el caballero de la triste figura, simboliza la batalla por la dignidad humana, la libertad, la verdad y la justicia que ha librado Siempre! durante ya casi seis décadas.
Ahora, en el siglo 21, nuestra revista libra otra vez esa batalla, orgullosa de su pluralidad y de su apego a la verdad, porque decía don Alfonso Quijano, en su rol de caballero andante, que “la pluma es la lengua del alma”.
A esa alma nacional, tan despreciada por tantos que consideran que la modernidad significa avergonzarnos de nuestro pasado, apela Siempre!, consciente que una nación tan heterogénea y compleja como México no puede reducirse a los parámetros de quienes a veces parecen lamentar haber nacido aquí, que nuestro pasado y nuestro presente tienen mucho de que envanecernos, que son base para construir un mejor futuro.
En épocas como la actual, de crisis económica y social, es vital el diálogo inteligente, como vital es la crítica responsable, pero implacable.
A ese diálogo, a la confrontación de los variopintos puntos de vista que conviven en nuestro México, contribuyen la plurales planas de Siempre!
Un diálogo por la libertad y la verdad.
La libertad, dijo don Alonso Quijano, el caballero andante, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos.
En esa quijotesca, pero empeñosa búsqueda no debe haber descanso, aunque para ello tengamos que citar al poeta del exilio español, a León Felipe, quien escribió:
“Ponme en la grupa contigo, caballero de honor”.
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