Perspectiva de lo que viene

La jornada electoral del pasado 3 de julio fue una barrera psicológica que una vez superada o no, ha liberado las urgencias político-electorales de partidos y prospectos a candidatos. Los saldos de ese domingo continúan evaluándose y buscando causas y responsables. Lo mismo en el PAN, PRD o incluso en el PRI, donde el triunfo conlleva complicaciones sobre su paternidad y significado.

En el PRI se han dado a la tarea de elaborar un proyecto de gobierno, una propuesta electoral. Los apetitos y talentos políticos del senador Beltrones afloran y quiere llevar al puntero, Enrique Peña Nieto, a una arena en la que se sabe mejor preparado, el debate ideológico y programático.

El reto de la presidencia priísta de Humberto Moreira está en evitar la fractura. Hay un sector priísta que sabe que tiene que llegar cohesionado al 2012, si no por convicción sí por práxis política. Otros cuya voracidad les impulsa a la estampida y a la precipitada repartición de un botín inexistente. Algunas cabras siempre tiran al monte. Al PRI le corre prisa por inhibir ambiciones opuestas a lo que muchos tienen claro, el candidato ya está definido y requiere tiempo y espacio para aguantar el último trecho de un recorrido que dura ya 5 años, y cuyo mayor reto está por venir.

Con la solicitud de licencia como senador de Santiago Creel, se abre en el PAN no sólo una nueva etapa, sino que plantea un tema central para el panismo y para el equipo de operación política del presidente Felipe Calderón. La necesidad de adelantar los procesos de elección interna para que a más tardar, a principios de noviembre el partido en el poder cuente con un candidato, o candidata que trate de remontar la ventaja que le lleva el PRI tanto como partido como con los dos prospectos de candidatos. La salida de Creel del senado presionará a sus contrincantes internos y obliga a definiciones urgentes entre el presidente y sus secretarios aspirantes, básicamente Cordero y Lujambio.

La presentación y promoción del quinto informe de gobierno de Felipe Calderón puede ser la línea sin retorno para los prospectos panistas. Todas las luces para el gobierno calderonista en la última llamada al escenario, toda la estrategia de comunicación volcada a la tarea de 5 años de gobierno. Despues todo será para el candidato, todo para el programa de continuidad diferenciada, de espíritu de cuerpo que pretende imitar la foto del mexiquense Eruviel Avila el domingo 3 de julio, todos los contendientes internos alrededor de su victoria, operación de unidad y fuerza. Eso querrá el PAN y el presidente, no un candidato sino un líder a quien pasar la estafeta, con Cordero, Lujambio y Lozano en tandem, unos candidatos y otros coordinadores, con un gabinete que tras el próximo y último ajuste, trabaje para los candidatos panistas, para la campaña madre de todas las campañas.

Habrá recursos y habrá dedicación, además habrá un jefe supremo de campaña con Calderón y su esposa en el cuartel general. Que nadie los descarte a priori. No al PAN ni a sus candidatos.

Los retos inmediatos en el panismo están en despejar los nubarrones de fracturas internas entre los yunquistas y demás grupos ultraconservadores, y los neohistóricos agrupados alrededor de Calderón y Zavala. El padrón de miembros activos y adherentes del partido es una de las claves. Las negociaciones y promesas, o los expedientes negros que sirvan para disuadir ambiciones estarán a la órden del día en los laberintos de la estructura panista. No pierda de vista la operación de Juan Molinar Horcasitas y de Maximiliano Cortázar, de los cercanos a los afectos de la familia Zavala y de dos o tres sectores y familias de prosapia albiazul.

Para los partidos políticos socios y comparsas del PRD la cruda electoral los aproxima a la definición solitaria de un hombre, que habrá de anunciar y acomodar su actuar a su percepción, Aandrés Manuel López Obrador será candidato. Marcelo Ebrard puede serlo también. Ambos pueden estar en la boleta electoral y todos saben lo que eso significaría, incluso ellos lo saben, ellos definirán el futuro como partido de esos grupos que tanto predican la democracia y que tan poco la practican.

El PANAL y el PVEM están de oferta, en subasta. El verde ya firmó con el PRI y el PANAL está a punto de hacerlo. Para la dueña de Nueva Alianza el tricolor tendrá que cuidarla y hacerla de su guarura político, todo contra Yunes y nada contra Elba. Con esa y otras monedas de cambio la poderosa y astuta política chiapaneca volverá a negociar su eficaz operación electoral, no sólo votos, sino sobre todo cobertura efectiva en la elección. A Elba ni el SAT, por los impuestos como a Al Capone, ni porque a Calderón lo llamaron alguna vez moderno Elliot Ness; a la maestra sin cariño pero con temor, reverencia y descaro.

Una perspectiva sobre lo que viene. Sobre lo que ya llegó. Sobre la marcha.

Después del 3 de julio el 2012 irrumpe con urgencia. ¡Cierren las puertas señooores!

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