Luis Terán
El popular cómico mexicano caminaba con un contoneadito muy simpaticón, acompañado de un sombrerito que parecía más un remedo de gorro, un cigarro a medio fumar entre los labios y un trapo negro que colgaba en uno de sus hombros al que llamaba “gabardina”. Hablaba con un cantadito de arrabal defeño y su laberíntica manera de expresarse era imposible de comprender ni por los más abusados de sus interlocutores y, con el tiempo, se convirtió en una de sus marcas de fábrica, de ahí saltó el verbo “cantinflear” que significa “hacerse bolas al explicar algo”.
En sus inicios, trabajó en carpas del centro de la ciudad, muy cerca del lugar donde nació: la colonia Santa María la Redonda; las recorrió todas, aunque según dijo alguna vez, la que le traía mejores recuerdos era la carpa Ofelia. Su personalidad y estilo de hablar en los “sketches” que actuaba, lo volvieron muy popular puesto que la gente del público consideraba que sus chistes provocaban que se desternillara de risa.
Una de sus rutinas de trabajo era muy seria, difícil y altamente peligrosa porque se transformaba en la arena de la plaza de toros en un torero bufo; sus carreras para evitar que lo cornara la bestia y sus brincos de banderillero, lograban que la gente materialmente se volviera loca de risa.
Así que entre sus presentaciones en carpas y después en teatros de revista como el Follies y las plazas de toros del país, lo volvieron un cómico extremadamente popular. Su salto al cine fue una consecuencia normal. Tres veces dirigido por el cineasta ruso, Arcady Boytler, de alguna manera relacionado con los artistas rusos, (como Estanislao Schilinsky que hacía pareja con Manolín, quienes también actuaron en carpas), dieron como resultado un éxito sin precedentes en los cines totalmente abarrotados de público y, además, casó con Valentina, de origen ruso, a mediados de los años treinta.
En el cine logró éxitos memorables con Ahí está el detalle, Ni sangre ni arena, Soy un prófugo, El circo, El mago, Si yo fuera diputado, sus últimas películas todavía como peladito fueron: Puerta joven, y de alguna manera, Los siete machos. Ya cuando empieza a representar personajes populares como “El bombero atómico” hasta las producciones en color, tales como El bolero de Raquel y las películas de Hollywood, de gran costo, La vuelta al mundo en 80 días y Pepe, pierde su sabor inicial para dar paso a un “Mexican curious”.
De cualquier modo, no ha habido un comediante tan famoso dentro y fuera del país como Cantinflas.
