Confunde deber público con deuda pública

En el PRI, lo prometido es deuda y de eso no cabe duda. Cortar listones, obras monumentales que justifiquen grandes gastos y disfracen las pequeñas fugas es un arte que dominan quienes gobernaron en el pasado.
Expertos en reinventar su imagen permanecen inmutables en la esencia. El nuevo PRI ha abusado siempre del encargo, del mandato ciudadano, confundiendo el deber público con la deuda pública, una cuenta que los ciudadanos no manejan pero siempre pagan.
No hay desmentidos, la única respuesta que el dirigente nacional del PRI da a la ciudadanía es una amenaza, otro chantaje. Sin consultar a nadie, decidió servirse con la cuchara grande, se sentó a la mesa como invitado con la confianza de que la suma final sería el problema de otros, cuando llegara la cuenta él ya habría dado las gracias, así ha sido la costumbre de sus antecesores, así es como asumen que se debe gobernar. El gusto fue del gobernador, el gasto de los ciudadanos.
La deuda millonaria en Coahuila, superior a los 30 mil millones de pesos, debe ser, según Humberto Moreira, un debate concluido, un expediente más que se guarde en el archivo muerto, otro informe que una vez conocido puede ir al acervo del olvido colectivo.
Moreira olvida que lo que él llama guerra sucia es información pública, es un asunto de interés para los mexicanos, en particular, para los coahuilenses que sin haber usado una tarjeta de crédito o incluso sin haber nacido ya tienen una deuda en sus espaldas.
No son los dichos, sino los hechos, acciones irresponsables y el despilfarro lo que compromete su imagen y la reputación de su partido. La transparencia y la obligación de rendir cuentas le parece perverso mientras empeñar los recursos que debería cuidar y administrar eficientemente le resulta natural.
Lo que urge sanear y limpiar son las finanzas del estado pues la falsificación de documentos y la mentira en cuanto al monto real de la deuda están pasando la factura a los coahuilenses. Los intereses siempre serán más altos cuanto mayor sea el riesgo y los acreedores no ven al estado como un buen cliente.
El PRI quiere mostrar su nuevo rostro a los ciudadanos actuando como lo hizo antes como lo ha hecho siempre. Los mexicanos no tenemos que regresar a los tiempos de las devaluaciones ni en los que la deuda externa era un lastre que no permitía ocuparse debidamente de la economía interna.
Apostar a vaciar los bolsillos de los ciudadanos para saldar las cuentas y pagar los cuentos es incrementar el precio de la impunidad y de la corrupción. Dar marcha atrás en lo económico y en lo político, bajo las promesas de que tener un MexiYork lo vale, es perverso. Lo correcto es que el que debe pague.
Presidente del PAN en el DF
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