Las reliquias del beato Juan Pablo II llegaron el miércoles a México para iniciar un recorrido de cuatro meses por cien parroquias de todo el país, a partir del 25 de agosto, de manera que el mayor número de feligreses puedan venerarlas.
“Los obispos de México estamos muy agradecidos con Dios nuestro Padre por darnos esta inmensa alegría de tener entre nosotros las reliquias del ‘Peregrino de la Paz’, las cuales veneraremos por cuatro meses recorriendo todo el territorio nacional”, explicó el obispo auxiliar de Texcoco y secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Víctor René Rodríguez Gómez.
Las reliquias de Karol Wojtyla (1920-2005) son una muestra de sangre extraída un día antes de morir y colocada en una cápsula de cristal, una figura de cera y otros objetos personales, que aterrizaron “exitosamente” en México, después de un vuelo que partió de Roma e hizo escala en Madrid, según dijo monseñor Rodríguez Gómez.
Dadas sus especiales condiciones por ser un objeto sagrado y por seguridad, dijo el obispo, las reliquias no fueron mostradas a su arribo al país, pero estarán disponibles para la veneración a partir del 25 de agosto, antes de iniciar una peregrinación por el territorio mexicano hasta diciembre.
Las reliquias se trasladarán en esa fecha desde la Nunciatura hasta la Basílica de Guadalupe.
Rodríguez Gómez indicó que Juan Pablo II es un “ejemplo de santidad” para todos y “será una ayuda espiritual para la paz de todos los mexicanos” e invitó a la población católica y la que no comparte esa fe a “unirse en los grandes valores: paz, dignidad humana, familia, diálogo, unidad, que proclamó con su vida y su discurso el beato Juan Pablo II”.
Beatificado el pasado 1 de mayo en el Vaticano, Wojtyla era conocido como el “Papa viajero” y falleció en 2005 después de 27 años en el pontificado.
Juan Pablo II visitó México en cinco ocasiones y en la última, en 1999, encabezó el “Encuentro de las cuatro generaciones”.
