Carmen Galindo
El miércoles pasado se otorgó, muy merecidamente, la Medalla de Bellas Artes a José Agustín y a Vicente Leñero por sus aportaciones a la literatura mexicana. Por esta razón, en este número, Vladimir Zaldívar dedica un ensayo a Agustín destacando su actitud irreverente, su gusto por el rock y haber colocado a los chavos como protagonistas de la contracultura mexicana. Entre sus influencias, menciona a Sallinger y los Beatniks por su cercanía ya con lo oral, ya con la vida de los jóvenes de entonces (y los de hoy).No se refiere a Tragicomedia mexicana, por eso quisiera contar que Agustín me dijo hace cien años que al morir Novo, José Emilio Pacheco le quiso ceder la estafeta de antologar las notas periodísticas, y la repuesta de Agustín fue que declinaba la invitación porque lo que él quería era continuar la tarea del maestro. La tragicomedia… tiene, pues, si no la forma, ni la ideología sí la intención de continuar las novísimas crónicas.
Edgar Díaz Yáñez escribe en torno a La virgen de los sicarios y a su autor, Fernando Vallejo, quien se hizo acreedor -nunca mejor empleada la palabra- a los 150 mil dólares del premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el que se llamaba antes Juan Rulfo y que la familia retiró luego de que Tomás Segovia, el premiado entonces, se expresara con desdén del que es, sin duda, el más grande narrador mexicano. (Y no lo digo sólo yo, pues es el único mexicano que aparece en la lista de la Biblioteca Nobel, que se realizó con una encuesta a cien escritores, considerados a su vez, por la Academia Sueca, los más importantes del mundo.
Con autorización de su autor, Pável Granados, publicamos un fragmento de su texto que forma parte del catálogo que acompaña la exposición de Rodríguez Lozano, donde aparecen personajes tales como Antonieta Rivas Mercado o Abraham Ángel.
A Claudio R. Delgado le interesa mucho la vida y la obra de Jorge Cuesta, y se nota en este texto que se refiere al “resplandor” de nuestro “escritor maldito”. Léalo y opine.
Se presentó la novela de Margarita Peña y el comentario que elegimos para nuestro suplemento La cultura hoy, mañana y siempre, es de Rocío Barrionuevo, quien escribe unas páginas sutiles y acertadas sobre la novela. El amarre, han de saber ustedes, es un hechizo, pero lo que la novela plantea, según Barrionuevo, es que el que hace el embrujo es el que queda “amarrado”. Con agudeza, Rocío no descuida, aunque está atenta a que se trata de una novela erótica, que la protagonista, Miranda Domínguez White acaba por tomar las riendas de su vida. Para completar este número, un relato de la propia Margarita Peña titulado “Concierto italiano”. En la cena que siguió a la presentación de El amarre, vimos a Lola, Camila y Federico Campbell Peña, respectivamente ex nuera, nieta e hijo de la escritora. Federico, abuelo, también estuvo por ahí, pero se fue antes de la cena, igual que Gonzalo Celorio y Gloria Villegas. Por ahí, Luis Prieto (que pueden ver entrevistado en TV Siempre ), Selma Beraud que contó que su hija Yuridia es actriz en Madrid, mientras María, su otra hija se dedica a lo suyo, que es la Biología, ambas felizmente casadas. Yuridia Iturriaga nos contó que pronto abrirá su restaurante en Coyoacán. Mari Carmen Ambriz, colaboradora cultural de Siempre, estaba acompañada de Alejandro Toledo y de la hija de los dos que no dejaban de mirar. Emilio Reza y Joel Ortega, ambos de izquierda, (uno más que otro) estaban uno en cada esquina para no echar chispas y arruinar la fiesta. Evodio Escalante contaba cómo ocurrieron las dos fracturas que está soportando su comadre Eugenia Revueltas, quien, a pesar de todo, fue nombrada, con banda y todo, “Seño 2011”, en su natal Veracruz. (Carmen Galindo).

