Acechanzas desde la cúpula
Por Raúl Cremoux
Noticia que no es noticia es una confirmación. A pesar de que, desde hace años ha figurado en forma predominante en todas las encuestas y mediciones de reconocimiento político, Enrique Peña Nieto nunca antes del pasado lunes 19 de septiembre había hablado de sus intenciones de contender dentro de su partido, el PRI, para obtener la candidatura a la Presidencia.
“Sí, sí quiero ser candidato y más tarde ser presidente de México”, afirmó primero ante Joaquín López Dóriga y más tarde ante quienes lo han entrevistado posteriormente.
En un país donde la generalidad no cumple con la palabra empeñada, la carta de presentación de Peña es una distinción deslumbrante. Su empeño en satisfacer las promesas primero y las urgencias que fueron saliendo después en el Estado de México, están ahí, a la vista de todos. Por supuesto no estuvo solo, en su equipo de trabajo contó con una buena selección de talentos y de esfuerzos colectivos que lo llevaron desde el principio de su gobierno a mostrar que sabía escuchar y cumplir. De su forma de actuar sobran los testimonios entre la gente necesitada a quienes dio muestra de entender; al igual que a los empresarios, técnicos, artistas, campesinos y obreros.
¿Puede alguien sostener con datos que no cumplió con lo prometido; se puede negar delante de la infraestructura material y social, nueva o renovada, que no se hicieron los trabajos empeñados?
Es eso, la labor descrita semana a semana, lo que debe avalar y sostener la afirmación de que aspira a ser el representante de su partido y es eso, también, la mejor defensa que tendrá ante la inminencia de ataques que buscarán desprestigiarlo y si pudieran, hasta derribarlo en la mente de los muy numerosos que lo ven como un futuro líder nacional.
Peña Nieto es hoy el algo especial que le faltaba a un partido que dos veces ha tragado el amargo sabor de la derrota y lo ha cambiado por el orgullo perdido al darle un sabor de identidad que desde hace mucho no tenía.
¿Es sólo un producto, como algunos afirman, de la mercadotecnia? Saben los expertos que “eso” solo no sostiene a nada que se promueva colectivamente; la difusión masiva sólo tiene éxito cuando existe un contenido que soporte y satisfaga las exigencias reales de la sociedad, tal y como ocurrió en el Estado de México.
Ahora lo que hace falta en el largo, escabroso y difícil camino que le resta por recorrer es reunir las voluntades de la mayoría que forman su partido y, más tarde, enfrentar las muchas acechanzas que ya desde la cúpula del poder se preparan hasta formar un variado arsenal.
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