Dos cazadores furtivos de Mozambique, detenidos el 29 de agosto en el área protegida de Save Valley, en el sur de Zimbabue, que se dedicaban a matar rinocerontes para comercializar sus cuernos, fueron condenados a 21 años de prisión.
El juez zimbauense Oliver Mudzongachiso, quien dictó esta sentencia que se considera histórica en virtud de que el rinoceronte se encuentra amenazado (http://www.siempre.com.mx/2011/08/%E2%80%9Cpoda%E2%80%9D-de-cuernos-medida-radical-para-salvar-a-los-rinocerontes/ y http://www.siempre.com.mx/2011/08/ladrones-y-cazadores-furtivos-una-pesadilla-para-los-ultimos-rinocerontes/). calificó a los dos condenados de “mercenarios contratados para extinguir nuestra valiosa fauna”.Los dos hombres fueron sorprendidos en posesión de un rifle semiautomático y 27 cartuchos de munición, después de matar a dos animales. La sentencia que se les aplicó este fin de semana supera las penas que se imponen por asesinato o violación.
“Debo ponerles fuera de circulación por un largo periodo de tiempo”, afirmó el magistrado al dictar el ejemplar castigo.
Los cazadores furtivos han asesinado este año 14 rinocerontes en Zimbabue, un país que cuenta tan solo con unos 300 ejemplares negros y cerca de 190 blancos, según los grupos conservacionistas.
En abril de este año, otros dos ciudadanos de Mozambique fueron condenados a penas de cárcel de 13 años cada uno, tras ser sorprendidos en Chipangayi, al sureste de Zimbabue.
Las duras penas que han comenzado a aplicar los magistrados de Zimbabue tienen la misión de disuadir a los traficantes de cuernos de rinoceronte, apreciados en los países del sureste asiático por sus supuestas propiedades medicinales.
El rigor de las penas contrasta con la aplicada este mes a un sacerdote de la ciudad oriental de Rusape, que fue condenado a tan sólo cinco años por el asesinato de su hijo, mientras que a principios de este año, otro clérigo recibió una pena de 15 años por la violación de siete mujeres.
La sentencia dictada el sábado por Oliver Mudzongachiso es la más larga impuesta hasta ahora contra los furtivos en Zimbabue, después de que un cazador fuera condenado a 17 años en enero de 2010.
