Por Obdulio Avila Mayo  

A tan sólo unos días para que concluyera su gestión, Enrique Peña Nieto convocó a un selecto grupo de líderes políticos y de opinión a la presentación de su sexto y último informe de gobierno. Distinguidos invitados acudieron a escuchar el mensaje del mandatario estatal, algunos con rostros que evidenciaron más ganas de servirse más que vocación de servicio.

En lo que parecía un viaje al pasado, en el que el presente o el destino de los mexicanos era sólo el pretexto para un discurso que se aplaudía más por complacer al orador que por verdadera emoción, presentó un mensaje cuidado y respetuoso sin desaprovechar la oportunidad para lanzar críticas además de venderse como la solución.

En el Teatro Morelos, Peña Nieto presumió las obras con las que buscará construir su carretera elevada hacia Los Pinos, arropado hasta con alas de gaviota está listo para emprender el vuelo. Habló de la necesidad de cambiar rumbo y consideró fundamental evitar ver hacia atrás, pero para poder decidir es necesario recordar el origen para fijar destino.

Asumió el papel de director de orquesta capaz de generar mágicamente la armonía basada en la colaboración y los consensos, cuando el PRI ha demostrado más de una vez que no sabe trabajar en conjunto.

La seguridad pública fue su carta de presentación aun cuando el 58 por ciento de los habitantes del Estado de México tiene la percepción de que este es el principal problema de la entidad. El argumento de la certidumbre es completamente cierto, ya que cuando el PRI gobernaba no había duda de que caeríamos en crisis, de que el voto no valía y el fraude garantizaba que el tapado sería el heredero del régimen en el que la corrupción era el único camino.

Ahora que ha entregado la estafeta a Eruviel Avila, Peña Nieto podrá dedicarse de tiempo completo a la campaña, aunque como un ciudadano más, su equipo tendrá que reforzar el talento creativo que justifique sus apariciones en medios y que no pierda vigencia ni popularidad.

Aunque le han ganado las últimas portadas en las revistas de sociales, lo han superado en el manejo de las redes sociales y en su informe poco dijo y lo que dijo no fue para los ciudadanos, seguirán tratándonos de convencer de ver el refrito de una vieja telenovela de la que ya sabemos el final, apostándole a la desmemoria.

obdulio@df.pan.org.mx
Twitter: @obdulioA