Entrevista a Miguel Carbonell / Abogado constitucionalista

Por Moisés Castillo

Dicen los juristas que el lenguaje es importante para no confundir a los ciudadanos y más en este hecho inédito en la historia reciente del país. Ahí queda lo expresado por el presidente Felipe Calderón que no tiene fundamento jurídico, pero que sin duda tiene una lógica autoritaria “si no están conmigo, están con los narcos”.

Para Miguel Carbonell, abogado constitucionalista, el calificativo de “terrorismo” es legítimo en el terreno del debate político, pero en el campo jurídico será difícil de acreditar como un delito.

“Debemos tener presente —dijo— que no todo homicidio, cuyas víctimas sean muchas personas, encaja en el concepto de terrorismo. El terrorismo busca dañar a la población civil con objeto de propagar el miedo, pánico y si bien no lo descarto, tendrá que ser la Procuraduría General de la República la que pudiera reunir los elementos y presentarlos ante el juez para ver si sigue el proceso penal por terrorismo, pero no va a ser fácil acreditarlo”.
El papel de la sociedad civil
¿El Estado mexicano cuenta con las herramientas necesarias para combatir el crimen organizado?

En términos de herramientas legales, el Estado prácticamente tiene todas. Hemos discutido en los últimos meses una iniciativa para reforzar la tarea en materia de lavado de dinero, quizá la actuación del Estado contra la vertiente financiera de los cárteles todavía no tiene el suficiente soporte legislativo, pero prácticamente lo demás lo tiene todo: arraigo, extinción de dominio, tiene una legislación sobre delincuencia organizada.

Sin embargo, la depuración de las policías es lenta y persiste el mal de la corrupción.

Por un lado, estamos frente a cuerpos policiacos muy deteriorados desde el punto de vista institucional, esto tiene que ver con los bajos salarios, tiene que ver con la inestabilidad, con la falta de aprecio social con respecto a la tarea policiaca. En otras palabras, ¿quién quiere ser policía? Solamente una persona que no tenga otra opción. En ese sentido, se requiere la estabilidad en términos de carrera y el aprecio en términos de comunidad.

¿El plan antinarco debe cambiar urgentemente?

Es indispensable que en toda estrategia del Estado mexicano en contra de la delincuencia común y organizada participe la sociedad civil. No puede quedar esto en una lógica partidista o en una lógica exclusivamente basada en la actuación de un gobierno. La delincuencia nos afecta a todos y todos debemos participar dando ideas, movilizándonos, exigiendo la rendición de cuentas.

Pactar con el crimen, falsa salida

¿Qué le parece esta propuesta del ex presidente  Vicente Fox de pactar con los cárteles de la droga?

La idea de pactar con los criminales es una salida falsa, es un callejón que nos causaría mayores problemas y que no debemos permitir en ningún momento. Podemos discutir la estrategia, pero en el momento en el que el Estado mexicano entre a un proceso de negociar la ley y la legalidad, lo único que estará demostrando es que claudicó frente a la delincuencia, y eso los ciudadanos no debemos permitirlo.

¿Hay alguna esperanza de cambio real ante el proceso electoral del 2012?

En el contexto electoral del 2012 que va a ser muy aguerrido y muy competido, nos toca a los ciudadanos no solamente pedirles a los políticos que nos digan qué piensan hacer en combate a la inseguridad, sino cómo piensan hacerlo. Tenemos que exigirles que si van a recibir nuestra confianza a través del voto tendrán que decirnos cómo van a combatir la delincuencia. Y a todas estas medidas que les pongan fecha y calendario. Tenemos una gran oportunidad en el 2012 para generar un contexto de exigencia entre todos.