Gobierno de coalición

Por Yazmín Alessandrini

De acuerdo, en teoría incluso me parece una especie de “sueño bolivariano” a mediana escala, pero cuando me pongo a pensar en serio cómo sería eso de tener en nuestro México lindo y querido un gobierno de coalición para 2012, lo cierto es que una especie de sudor frío me empieza a recorrer la columna vertebral.

No es que me desagrade la propuesta hecha hace una semana por un grupo de 46 personalidades encabezadas por gente de alto gramaje como el escritor Carlos Fuentes, el ex rector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente, el ex presidente del IFE José Woldenberg y el sempiterno líder solaztequista Cuauhtémoc Cárdenas, entre otros; pero si nos ponemos críticos y señaladores, ¿cómo podrá ser posible aterrizar en nuestro país un gobierno de coalición con tantos actores políticos enfermos de protagonismo y egocentrismo, si al día de hoy en la Cámara de Diputados ni siquiera se ponen de acuerdo con el asunto de los tres consejeros que hacen falta en el Instituto Federal Electoral para completar la planilla de nueve?
Además, para poner coja la mesa, en el armado de este Frankenstein político (que difícilmente veo que se logre cuando menos para el periodo 2012-2018), constitucionalmente hablando esto resulta ser una aberración, como lo señaló recientemente Ricardo Aguilar Castillo, secretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, quien puso el dedo en la llaga al afirmar que toda forma de gobierno que no se somete al voto popular es un fraude, un engaño al electorado, amén de que ningún partido político de los que actualmente cuentan con registro consideró esta figura en sus plataformas electorales del 2009.

No sé ustedes, pero yo no podría imaginarme conviviendo y coexistiendo al cobijo de un proyecto de gobierno a, por ejemplo, un presidente de la República emanado del priísmo junto a la “vicepresidenta” Josefina Vázquez Mota y al “secretario de Desarrollo Social” Andrés Manuel López Obrador. ¿A quién pondrían de secretario de Hacienda… a Carlos Slim?, ¿y de titular en la Secretaría del Trabajo al siempre aguerrido y rijoso Gerardo Fernández Noroña? Por favor, señores políticos, ¡ubíquense!

Ciertamente la ley considera la figura de las coaliciones electorales en su articulado y retomando el discurso del priísta Aguilar Castillo, éstas son exitosas como gobierno “cuando son coherentes, congruentes y programáticas”. Y si nos basamos en la historia reciente, caso específico el pasado proceso electoral en el Estado de México, el ahora gobernador mexiquense Eruviel Avila representó una coalición entre los partidos Revolucionario Institucional, Verde Ecologista y Nueva Alianza que resultó triunfadora. ¡Pero, mucho ojo, amiguitos! Esta coalición previamente se sometió al escrutinio de los electores, quienes la respaldaron con un 65% de los sufragios emitidos en las urnas.

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Más que atinada la designación de Carlos Iriarte Mercado como representante del PRI ante el Instituto Electoral del Estado de México. Siendo un político muy joven, Iriarte Mercado poco a poco ha ido ganando posiciones trascendentales al interior del tricolor mexiquense, principalmente por su disponibilidad, disciplina y visión. Y esta nueva encomienda que le ha sido conferida estoy segura la afrontará con el mismo éxito y compromiso con el que se desempeñó como secretario de Organización del Comité Directivo Estatal priísta.

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