Estimado Dr. Francisco Fernández Clamont,

(Presidente Municipal de Cuautitlán, México)

Le escribo para tratar un asunto que, desde mi punto de vista, es grave porque transgrede nuestro marco jurídico de derechos y libertades. Un marco que, hasta la fecha, nos ha costado mucho trabajo y dedicación construir a todos los mexicanos. Es en consecuencia inaceptable que un grupo de malos servidores públicos, sin ética moral y política, lo pongan en riesgo. Es inaceptable que tales personas pongan en riesgo nuestra débil democracia. Estoy convencido, creo usted estará de acuerdo conmigo, que tanto gobernantes –en este caso usted– como ciudadanos –en este caso yo– estamos obligados moralmente a defenderla con todos los recursos a nuestro alcance.

 

Le describo brevemente el asunto grave del que hablo y le ofrezco una breve justificación de mis afirmaciones:

Primero le comento que debido a mi actividad académica me veo obligado a moverme simultáneamente entre las ciudades de México-Guadalajara. Siendo que mi domicilio permanente se encuentra en la ciudad de Guadalajara mi automóvil se encuentra emplacado en el estado de Jalisco. El pasado viernes 30 de septiembre circulando yo por el municipio de Cuautitlán fui detenido por una patrulla local. Los policías que nos detuvieron, a mi esposa y mi madre, me señalaron que yo no podía circular ese día. Explique detenidamente a los policías que yo tenía información proveniente de la Secretaría del Medio Ambiente en donde se señalaba que yo sí podía circular dicho día. Ellos me quitaron mi licencia de conducir y mi tarjeta de circulación y me exigieron que los siguiera.

 

Los policías nos llevaron a una especie de depósito vehicular y de ahí me llevaron a una oficina, la cual no parecía una oficina de tránsito dado la precariedad e informalidad de sus instalaciones, y me presentaron ante un señor que se identificó –tan solo de palabra- como Luis Arcaráz. Explique detenidamente al señor Arcaráz que yo había revisado minuciosamente los días y horarios en que mi automóvil podía circular porque no me gustaba cometer ningún tipo de falta administrativa, de tránsito o alguna otra. Le pedí que me diera el atenuante de poder enseñarle en la página de la SMA los documentos PDF’s de donde yo había obtenido información que me indicaba que yo sí podía circular.

 

Por más que ofrecí argumentos lógicos al señor Arcaráz para que revisáramos la información proporcionada por institución pública oficial, éste se comportó como un servidor público completamente insensible a los argumentos y demandas legítimas –muy bien argumentadas– de éste ciudadano que suscribe. El señor Arcaráz se negó una y otra vez dejándome con la palabra en la boca y limitándose a decir que tenía más asuntos que atender. La insensibilidad del señor Arcaráz como servidor público ante los argumentos y demandas de los ciudadanos son motivo de profundas reflexiones que ahora omitiré para poder terminar este texto con prontitud.

La información que yo pretendía mostrar al señor Arcaráz es la que se encuentra en una página de la Secretaría del Medio Ambiente. La página de la SMA proporciona la información sobre las restricciones de la circulación tanto para vehículos del DF y Estado de México como automóviles de otras entidades y el extranjero. Dicha página puede ser fácilmente encontrada en la siguiente dirección electrónica:

http://www.sma.df.gob.mx/sma/index.php?opcion=26&id=534

 

Debo aclarar que yo no le suplicaba al señor Arcaráz por clemencia o algún trato preferencial, yo nunca hago eso,  yo abogaba porque se me hiciera justicia otorgándome la atenuante de que revisáramos la información conjuntamente. El señor Luis Arcaráz se negó a hacerle justicia a un ciudadano que le ofrecía los mejores argumentos construidos desde una noción de justicia y honorabilidad utilizando para ello la lógica más pura. Con tales individuos, como el señor Arcaráz, al frente de las instituciones de seguridad pública es imposible evitar que nuestra democracia y unidad social se fragmente cada día más. Es imposible que los ciudadanos nos sintamos protegidos y confiados ante semejantes servidores públicos. La justicia, la ley y las instituciones democráticas exigen que servidores como el señor Arcaráz no tengan acceso a los puestos públicos en donde puedan maltratar a los ciudadanos, al ignorar los argumentos que éstos ofrecen, y adicionalmente puedan obtener beneficios económicos indebidos como describo a continuación.

 

Una vez que el señor Arcaráz me ignoró no tuve más opción que pedir que se me indicara cómo podía pagar mi multa y seguir mi camino. El señor Arcaráz me mandó con otra persona la cual me indicó que tenía que pagarles una multa de $1,200 pesos en efectivo porque no aceptaban ningún otro tipo de pago. Dado que no acostumbro cargar efectivo conmigo tuve que ir corriendo hasta el centro del municipio para poder obtener dinero del banco. Una vez que volví con el dinero le dije a la persona con la que me comisionaron que ya tenía el dinero de la multa. Él se lo llevó a la oficina del señor Arcaráz –de la cual dudo ahora que sea realmente una oficina de tránsito– y regresó con las llaves de mi automóvil que me habían sido confiscadas conjuntamente con mi licencia y tarjeta de circulación.

 

Me sorprendió que dicha persona, al entregarme una supuesta clave para que yo pudiera seguir circulando, no me entregara ningún recibo de la multa. Me explicó algo referente a que antes se pagaba en la tesorería pero que ya tenían mucho tiempo que no lo hacían por algo respecto a unas cámaras que habían instalado. La verdad no entendí que tenían que ver unas cámaras con el pago en tesorería. En el momento yo me encontraba agitado, frustrado y desanimado por la injusticia de la que habíamos sido objeto y ya no exigí más explicaciones. Además mi esposa y mi madre esperaban porque, al momento de la detención, llevábamos con mucha prisa a nuestra mascota al veterinario. Así que no puse realmente atención a la ausencia de recibo.

 

Ya en el camino pude meditar más sobre lo acontecido y fue cuando entonces me di cuenta de que, además de haber sido objeto de una injusticia, habíamos sido timados y robados por el señor Luis Arcaráz. Así, una vez que llegamos a casa ya con la certeza del robo del que habíamos sido objeto –robo porque no existía evidencia escrita y contable alguna de que el señor Luis Arcaráz hubiera levantado una infracción por el programa “Hoy no circula”–, me di a la tarea de comunicarme por teléfono con usted para informarle de semejante situación. Me comunicaron a su oficina, me identifiqué debidamente y les solicité hablar directamente con usted, entonces me indicaron en su oficina que usted no estaba pero que podía hablar con el Secretario Particular, el Lic. Manoatl. Éste último se negó a recibir mi llamada en ese momento pero prometió que se comunicaría conmigo en el transcurso de la tarde. Debo decirle que el señor Manoatl me dejó esperando toda la tarde también mostrando gran insensibilidad ante el tiempo y los reclamos legítimos de las personas.

 

Así, el relato hasta ahora hecho ha dado cuenta, de manera muy general –en las menos palabras que me ha sido posible–, lo que nos ha acontecido a mi esposa, a mi madre y a mí. Creo firmemente que a diferencia del trato insensible que hasta ahora he recibido, primero por parte del señor Arcaráz y después por parte del señor Manoatl, usted atenderá esta situación desde un enfoque muy diferente y por esa razón me estoy dirigiendo personalmente con usted.

 

A continuación le numero algunas faltas que se han cometido en la situación que ya le he descrito, algunas de las cuales podrían constituirse en delitos, número las siguientes:

1.       Ante la inseguridad y los falsos policías que se mueven en patrullas también falsas es necesario y obligatorio –además así lo señala la ley– que todo policía se identifique debidamente ante un civil cuando lo detiene. Contrario a ese precepto y norma los policías de Cuautitlán que me nos detuvieron se negaron una y otra vez a identificarse como autoridades legítimas.

2.       Suponiendo que sea verdad que mi automóvil no circulaba, el reglamento metropolitano y el protocolo a seguir en dichos casos señala muy claramente que el automóvil ya no puede ser movido con el motor encendido sino que será una grúa la que irá al lugar para arrastrarlo. En este caso los policías no cumplieron con ese reglamento y me obligaron a que yo mismo condujera mi automóvil a donde ellos me indicaron.

3.       Después de que ofrecí argumentos lógicos, bien cimentados, al señor Luis Arcaráz de la información que yo había obtenido de la Secretaría del Medio Ambiente y ante su negativa de revisar que lo que yo afirmaba era verdad no tuve otra opción más que pedir que se me indicara cuál era mi multa para pagarla. Se me indicó la cantidad, la cual pagué una vez que tuve que ir al banco a obtener dinero en efectivo. Cuando entregué los $1,200 pesos que me exigieron no se me entregó ningún recibo por mi infracción.

4.       Ahora que conozco más del reglamento del hoy no circula me doy cuenta de que el automóvil no puede ya circular el mismo día de la detención. Si acaso fuera cierto que mi automóvil no circulaba dicho día entonces el señor Luis Arcaráz fomentó deliberadamente que yo siguiera cometiendo una infracción de tránsito al darme una clave en un papel para que yo pudiera seguir circulando sin que ya me detuviera otro policía.

5.       Dado que el señor Luis Arcaráz no me entregó un recibo del dinero que le entregué yo asumo, con toda justificación, que he sido objeto de un robo disfrazado de infracción de tránsito. No existe otra forma en la que pueda ser entendido el acto de obtener dinero en efectivo de mi parte y no justificar debidamente que se me cobró ese dinero que, como es debido, debe ir a parar al fondo público y no al bolsillo del señor Arcaráz.

6.       Al engañarme respecto a los procedimientos y protocolos a seguir en estos casos se ha abusado de la autoridad conferida al señor Arcaráz y a los patrulleros que, junto con él, participaron del atraco del que he sido objeto yo.

7.       Posiblemente si se piensa más detenidamente este asunto será posible encontrar violaciones a los derechos fundamentales. Un especialista en derechos humanos podría iluminarnos en este tema.

8.       El señor Arcaráz ha puesto en riesgo a la institución municipal ya que sería posible señalar que las faltas tan graves de sus autoridades de tránsito son una responsabilidad directa de los jefes directos de dicho sujeto y de quienes dirigen toda la administración municipal.

 

Manuel Berumen Resendes