Para el Distrito Federal
Por René Avilés Fabila
Hemos estado tan ocupados con los candidatos presidenciales que olvidamos la segunda fuerza: la capital de México, el pobre Distrito Federal, tan lejos de Dios y en manos del PRD. Aquí, donde hay tantos votos y mucho, pero mucho dinero para pagar campañas electorales y permitir el surgimiento de nuevas hornadas de “luchadores sociales” que venían de las cloacas y ahora tienen palacetes. La capital de la corrupción y de la demagogia populista, el reino de la ineptitud, donde los ex priístas se han convertido por arte de magia en rabiosos “izquierdistas”.
He señalado en artículos anteriores, con detalles, los niveles de corrupción alcanzados en diversas delegaciones políticas, asimismo he criticado el peculiar modo de manejarnos a los capitalinos que hemos tenido el error de votar por el PRD.
Bueno, en realidad, yo me limité a votar por Cuauhtémoc Cárdenas, pero el ingeniero se fue en pos de un sueño y nosotros nos quedamos viendo desconcertados cómo el cheque en blanco fue cobrado por multitud de ladrones. De Rosario Robles a Marcelo Ebrard, pasando por Andrés Manuel López Obrador y Alejandro Encinas, no hemos tenido uno salvable, al menos defendible. Todos han usado la capital para hacer negocio o utilizarlo de trampolín para ir de un cargo a otro o de plano saltar a buscar la candidatura presidencial.
Ahora las encuestas informan que hay un hartazgo novedoso, que ya los capitalinos se han fatigado de tanto funcionario perredista pillo e incapaz. Quizá por ello el PAN tiene tres delegaciones y sus militantes comienzan a suponer que podrá ganar el gobierno capitalino. Hace ocho días, José Luis Luege, aprovechó una reunión de trabajo para manifestarse en tal sentido. Supongo que hay muchos más aspirantes, por lo menos entre ellos los mencionan. Allí está Demetrio Sodi de la Tijera, quien ya compitió por el cargo y obtuvo un segundo lugar, algo aceptable, pero no suficiente. En política cuenta uno: el que gana.
De modo poco ortodoxo, pensando en que el PRI no ha cambiado su estilo de hacer política, Enrique Peña Nieto (quizá ya sintiéndose en Los Pinos) mencionó a Beatriz Paredes como la mejor opción del partido a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal. Ella dijo que sí y al día siguiente en un programa radiofónico, entusiasmada, confirmó la noticia. Está dispuesta a sacrificarse una vez más por la patria. Ella, una afortunada y talentosa mujer que ha estado en los más altos cargos desde su juventud y acompañó a varios mandatarios, todos en el antiguo régimen, ya con el PAN en el poder, tampoco ha sido desdeñada y ha sido senadora y diputada, gobernadora, jefa de su partido.
Ya veremos qué hace, cómo gana la candidatura interna y en seguida de qué manera obtiene el Distrito Federal frente al PRD, donde hay docenas de aspirantes, pero de todos no sale uno, incluido Mario Delgado, inventado por el propio Marcelo Ebrard para sucederlo.
Es de suponer que el choque, discreto por ahora, entre López Obrador y Ebrard, dividirá más a las mafias que gobiernan y que el talento y la experiencia política de Paredes le permitirá ahora sí triunfar y recuperar el Distrito Federal, una ciudad que ha sido muy vejada por los perredistas y desde luego también por los priístas. Hoy ni siquiera este partido cuenta con una buena estructura capitalina. Todo se ha centrado en Peña Nieto, dejando de lado a aspirantes de mejor postura y mayor experiencia como Manlio Fabio Beltrones.
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