Recursos públicos comprometidos por 20 años
Por Obdulio Avila Mayo
La impunidad con la que hoy sonríe en los anuncios de televisión el ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, es un insulto para las familias que han quedado endeudadas, para quienes aún no nacen pero que necesitan traer una muy buena torta bajo el brazo para poder sacar a su estado del gran deterioro financiero.
La deuda no sólo es económica sino moral y social, ya que será muy difícil cumplir con servicios de calidad, atender las demandas de salud, seguridad o pensar en el desarrollo social cuando los recursos públicos ya están comprometidos por los siguientes veinte años.
La irresponsabilidad y el abuso del poder en conjunto con la falta de transparencia y la complicidad sirvieron para el interés de un grupo y para engordar el cochinito que prepara el PRI para el año electoral; excesos de quienes creen que los cargos públicos no son para servir, sino para servirse.
Si pensamos en una escala pequeña, familiar, que el bolsillo de una persona común pueda pesar y calcular, imaginemos que nuestro verdadero ingreso es sólo aquello que podemos ahorrar. Lo que debemos a las tarjetas de crédito es dinero que aún no ganamos pero que ya no nos pertenece. Coahuila tiene una deuda de casi 34 mil millones de pesos.
El resultado de muchas horas de negociación fue una reestructura en la que quedaron comprometidos no sólo los impuestos y las participaciones federales sino el futuro de un estado, el trabajo de los coahuilenses.
Es necesario que los organismos encargados de fiscalizar cumplan su trabajo, que exista mayor transparencia y eficiencia en la ejecución del gasto de los estados y municipios, que las obras redunden en la creación de empleo y se genere inversión, para ello deben existir también planes de financiamiento y no sólo estirar la mano para realizar proyectos personales o para presumir en los informes.
Este es el rostro de quienes se venden como nuevos pero que repiten las viejas mañas, que disfrazan el retroceso y lo único en lo que saben ser competitivos es en el engaño, la manipulación y la estafa.
Humberto Moreira logró su objetivo: será recordado y dejó una profunda huella en Coahuila, al menos, en veinte años seguirá la evidencia y la carga de sus acciones, de su mal gobierno en un estado al que ha dejado hipotecado.
Presidente del PAN en el DF
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