Este 10 de octubre se celebra el Día Mundial contra la Pena de Muerte.

Ante la situación mundial en que muchos detenidos son condenados a muerte, este año el Día Mundial está dedicado al carácter cruel, inhumano y degradante de la pena de muerte, las condiciones de vida en el corredor de la muerte, que infligen un sufrimiento psicológico extremo, y la ejecución, que en sí es un abuso físico y mental.

De acuerdo al informe “Condenas a muerte y ejecuciones 2010”, publicado por Amnistía Internacional en marzo de este año, la organización dice tener constancia que en ese año se llevaron a cabo ejecuciones judiciales en no menos de 23 países, es decir, cuatro países más que en 2009, año en que registraron el menor número de países que habían ejecutado a personas desde que ellos comenzaron a hacer seguimiento de las cifras sobre pena de muerte.

El informe cita que en 58 países se mantiene y aplica la pena de muerte, aunque menos de la mitad llevaron a cabo ejecuciones en 2010, y que los métodos de ejecución empleados fueron la decapitación, la electrocución, el ahorcamiento, la inyección letal y el disparo. Asimismo, pone de manifiesto que a finales de 2010, al menos 17 mil 833 personas permanecían en corredores de la muerte de todo el mundo.

Y pese a los avances alcanzados en los últimos años, dice Amnistía Internacional, en 2010 ha habido algunos retrocesos ya que se aplicaron numerosas penas de muerte por delitos que no cumplían las condiciones jurídicas mínimas para ser considerados “los más graves”, de acuerdo con las normas internacionales de derechos humanos.

Entre dichos delitos figuran los relacionados con drogas, los económicos, el mantenimiento de relaciones sexuales con consentimiento mutuo y la blasfemia. Y continuaron imponiéndose penas de muerte en juicios que no cumplían las normas internacionales sobre justicia procesal.

Redacción/she