La gente vive con mido

Por Carlo Pizano Salinas

La semana pasada tuve en mis manos la glosa del informe del procurador General de Justicia del Distrito Federal y me sorprendí al ver el orgullo con el que se presumían los logros y acciones del combate a la delincuencia en la Ciudad de México; mi sorpresa de debió a que una semana antes, se hizo público el resultado que arrojó la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción  sobre Seguridad Pública 2011, realizada por el INEGI, la cual demuestra que los ciudadanos tienen una percepción completamente distinta de lo que ha sido la procuración de justicia en la Ciudad de México.

De acuerdo con los datos del ENVIPE, en el Distrito Federal, el 75.5% de la población se siente insegura y como producto de esa inseguridad la población ha dejado de realizar las siguientes actividades:

Salir de noche 54.9%.
Permitir que sus hijos menores de     edad salgan 61.9%.
Visitar parientes o amigos 22.8%.
Tomar taxi 36.6%.
Usar transporte público 18.8%.
Llevar dinero en efectivo 54.4%.
Ir a la escuela 6.1%.
Ir al cine o al teatro 20.9%.
Salir a caminar 31.3%.
Usar joyas 71.8%.
Salir a comer o cenar 18.9%.
Llevar tarjeta de crédito o débito         49.5%.
Ir al estadio 20.0%.
Frecuentar centros comerciales         12.2%.
Viajar por carretera a otro estado o municipio 14.9%.

Estos resultados son alarmantes, nos indican que la inseguridad merma brutalmente la calidad de vida en el Distrito Federal; que los ciudadanos no son libres de disfrutar su ciudad; que la gente vive con miedo.

El que la ciudadanía suprima sus actividades recreativas y de la vida diaria significa que se siente vulnerable, pero sobre todo significa que la decisión y firmeza con la que presume que ha actuado la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal son solo palabras sin incidencia real en la vida de los que habitamos esta ciudad.

Citando nuevamente al ENVIPE, el 20.1% de la población considera que una de las principales causas de la inseguridad son los malos policías, el 31.0% considera que es por la corrupción, el 24.5% dice que se debe a que los delincuentes no reciben castigo o su castigo es poco severo.

¿Pero cómo va a sentirse segura la ciudadanía si en la ciudad de vanguardia la policía no está bien certificada? Al día de hoy en la Ciudad de México  no se ha podido expedir el llamado Certificado Único Policial. Y ni hablar de los ministerios públicos, que ofrecen una atención hostil y deficiente victimizando por segunda vez al agredido.

Es terrible como un ego inflado puede pretender tapar el sol con un dedo e ignorar el sentir general, parece que tanto el jefe de Gobierno, quien está en plena campaña interna por la candidatura presidencial, como el procurador capitalino están ciegos y sordos.