Física, Medicina-Fisiología y Química
René Anaya
Los Nobel de ciencias de este año se caracterizaron porque estuvieron rodeados de polémicas; el de Medicina y Fisiología porque a uno de los tres premiados se le otorgó póstumamente. Los Nobel de Física y Química porque sus aportaciones científicas, en su momento, fueron objeto de fuertes discusiones porque generaron conocimientos que obligaron a replantear algunos postulados.
El funcionamiento del sistema inmune
Los trabajos del estadounidense Bruce A. Beutler y el francés Jules A. Hoffman fueron reconocidos con la mitad del monto del Premio Nobel de Medicina “por sus descubrimientos acerca de la activación de la inmunidad innata”; en tanto que la otra mitad del premio fue concedida a Ralph M. Steinman “por el descubrimiento de las células dendríticas y su papel en la inmunidad adaptativa”.
Hoffman, a mediados de la década de 1990, descubrió que las moscas de la fruta que tenían mutaciones en los receptores Toll (proteínas que intervienen en la adaptación del sistema inmune), no podían crear una defensa efectiva contra bacterias y hongos. Por su parte, Beutler, por las mismas fechas, descubrió que los ratones resistentes a los lipopolisacáridos (polímeros que forman una especie de capa protectora de las bacterias) tenían una mutación en un gen parecido al gen Toll de las moscas de fruta. Los descubrimientos de Hoffman y Beutler impulsaron la investigación sobre la inmunidad innata en seres humanos.
Los trabajos de Steinman lo llevaron a descubrir en 1973 las células dendríticas del sistema inmune, las cuales activan a las células T, clave para la inmunidad adquirida y para el desarrollo de la memoria del sistema inmune, que permite desencadenar mecanismos de defensa contra agentes extraños como sustancias químicas y células cancerosas.
Lo que causó polémica fue que Steinman falleció el 30 de septiembre, tres días antes de que se diera a conocer el fallo, por lo que se planteó que no debería otorgarse el premio, pues los estatutos del Nobel señalan que no se puede conceder la distinción a título póstumo, a no ser que el fallecimiento ocurra después del anuncio. No obstante, la Fundación decidió hacer una excepción, ya que no estaba enterada de la muerte de Steinman cuando se decidió premiarlo.
El Universo en expansión acelerada
El estadounidense Saul Perlmutter, del Supernova Cosmology Project y el estadounidense Adam G. Riess y el australo-estadounidense Brian Schmidt, del High-z Supernova Search Team obtuvieron el Premio Nobel de Física “por el descubrimiento de la expansión acelerada del Universo a través de observaciones de supernovas distantes”.
En 1998, los dos equipos de investigadores se empeñaron en demostrar que la expansión del Universo estaba haciéndose más lenta, como los planteamientos teóricos lo señalaban. Ambos grupos estudiaron supernovas Ia, creadas por la explosión de residuos de estrellas muy densos.
Perlmutter, Schmidt y Riess encontraron más de 50 supernovas con una luminosidad inferior a la que teóricamente debían tener, lo que contradecía la idea de que la fuerza de gravedad frenaba la expansión del Universo. Otras observaciones y estudios los llevó a concluir que la expansión del Universo se ha acelerado desde la Gran Explosión (Big Bang) ocurrida hace 14 mil millones de años, por lo que se derribó el paradigma de la desaceleración de la expansión del Universo.
Los increíbles cuasicristales
El científico israelí Daniel Shechtman obtuvo el Premio Nobel de Química “por el descubrimiento de los cuasicristales”, lo que significó el reconocimiento de una vida dedicada a la investigación científica ya que, como refirió la Academia Real de Ciencias de Suecia, “Shechtman ha tenido que librar una dura batalla contra la ciencia establecida”.
Todo comenzó el 8 de abril de 1982, cuando el investigador israelí observó átomos en una disposición que teóricamente era imposible de encontrar, en una aleación de aluminio y manganeso. Se trataba de la unión de átomos en un modelo que no puede ser repetido, como “los mosaicos medievales islámicos del palacio de la Alhambra en España y en el Darb-i Imam, Santuario en Irán. Estos modelos de la arquitectura árabe han ayudado a comprender lo que los cuasicristales parecen a nivel atómico. En los mosaicos, como en los cuasicristales, los patrones son regulares y siguen reglas matemáticas, pero nunca se repiten”, según afirmó la Academia.
Este descubrimiento fue controvertido, ya que significaba la caída de un paradigma de la química que planteaba la imposibilidad de que hubiera átomos dispuestos en un orden asimétrico, era como si se asegurara que azulejos de cinco caras pudieran cubrir por completo un piso. Por tanto, muchos científicos, en vez de realizar sus propias observaciones, se dedicaron a negar a priori la existencia de los cuasicristales.
Actualmente la comunidad científica reconoce la estructura química de los cuasicristales, con los cuales se han podido fabricar dispositivos para almacenar hidrógeno; acero con incrustaciones de cuasicristales para hojas de afeitar y pequeñas agujas para cirugía ocular. Asimismo, se experimenta con esta sorprendente estructura química para crear revestimientos de sartenes, diodos que consuman menos energía y aislantes térmicos.
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