Juan Barrera Barrera
El presidente Felipe Calderón inicia su último año de gobierno, el más difícil para los presidentes del país, en medio de una terrible crisis de inseguridad y de violencia sin precedentes en la historia de México, que pone en riesgo la continuidad del proyecto político del PAN en las elecciones presidenciales del 2012.
Los últimos meses del gobierno de Calderón serán complicados, no sólo por el tema de la inseguridad sino porque hay una crisis económica global que se pronostica, que de alguna u otra forma afectaría al país, según han reconocido autoridades financieras.
La estrategia mediática gubernamental de mensajes positivos en cuanto al combate contra las bandas delincuenciales no sólo no ha funcionado, sino que continúan apareciendo organizaciones, las más recientes, como los “mata Zetas” con rasgos de grupo paramilitares.
No obstante que algunos investigadores han analizado el tema desde hace tiempo y difundido las características comunes de estas organizaciones que operan al margen de la legalidad y que están al servicio del mejor postor, el gobierno mexicano niega la posibilidad.
Para Hal Brands, del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra de EU no hay duda de la existencia de estas organizaciones armadas en México y los ubica como parte de la “tercera generación del crimen”, son más grandes y poderosas que las tradicionales pandillas, por usar la violencia y la intimidación para debilitar a las instituciones gubernamentales y corromper a las autoridades del Estado.
Desde 2008 Hal Brands ha realizado un seguimiento de la situación en México y del surgimiento de grupos paramilitares, e incluso ha planteado que se modifique la estrategia de EU para combatir a los cárteles de la droga mexicana abordándolos como insurgencia, pero han sido negados por el Departamento de Estado.
Brands afirma que en México se está observando una transición del gansterismo tradicional de asesinos a sueldo a terrorismo paramilitar con tácticas de guerrilla, y describe a la escalada de violencia como producto de una “multinarcoinsurgencia”. Los cárteles mexicanos del narcotráfico utilizan fuerza paramilitar privada, la cual emplea armas avanzadas y se distinguen por su brutalidad. En ese sentido, los Zetas son considerados un ejército privado, “tecnológicamente más avanzado, sofisticado y violento”.
El comandante del Comando Sur de EU, el general Douglas Fraser, advirtió en un informe que “Los Zetas” han logrado conformar prácticamente un ejército de 70 mil miembros armados que actúan impunemente en el llamado “triángulo Norte” de Centroamérica.
La aparición de los grupos paramilitares es un dato que estaba ausente del proceso de colombianización por el que atraviesa México, y que en Colombia fueron utilizados por el gobierno para combatir específicamente a los grupos guerrilleros, pero en México, dice el informe de Brands, “los cárteles están haciendo una guerra contra el gobierno y otra para controlar los corredores de la droga hacia EU. La brutalidad de grupos como Los Zetas y su habilidad para explotar publicitariamente su actividad, les permite dominar la información”.
La presunta existencia de estos grupos paramilitares es altamente preocupante, porque significaría que el estado mexicano ha perdido parte de sus áreas de responsabilidad, como el ostentar el monopolio de la fuerza, y eso podría radicalizar la estrategia de EU hacia el sur de sus fronteras y redirigir el Plan Mérida hacia un Plan Colombia.
