(Segunda y última parte)
Ricardo Muñoz Munguía
A la memoria del gran amigo, don Gaspar Henaine Capulina,
y por Chignahuapan, que nos une.
Una relación de pareja entre personas “distintas” es el punto de partida de la novela Tiempos de culpa (Premio Nacional de novela José Rubén Romero 2006), de Erma Cárdenas. La relación entre Hendrik, un hombre atractivo, rubio y adinerado, conVeba, una joven negra, quien busca asilo en la casa de Hendrik, mostrarán los alcances de la lucha de poderes.
Erma Cárdenas, narradora, guionista y traductora, abre las puertas para adentrarnos en la vida de dos personajes marginados, que “viven en espacios muy estrechos, que ellos mismos escogen, como pequeñas cárceles, como bien lo ilustra la portada de Tiempos de culpa”. Estos personajes muestran a una Alemania actual, con “prejuicios tan marcados como los que tiene México o España u otro país que se antoje. Por ejemplo, las personas que entran por el sur de México no las tratamos nada bien, y los que habitan en el sur de Estados Unidos desde los años cincuenta tampoco les va bien. Es así que estamos hablando de una condición humana, de seres que se sienten superiores y tratan a otros como un inferior. No podemos negar que en ello todos tenemos un poco de culpa”.
Sin embargo, la autora afirma sobre los migrantes, “aparentan ser indefensos, pero han influido muchísimo —como Veba en Hendrick— en todas las culturas a las que llegan. El idioma inglés, por ejemplo, del sur de Estados Unidos, ha absorbido un montón de palabras en español; la comida, como en parte del norte del país vecino, tiene cilantro, tamales, tortillas, etcétera; también hay estaciones de radio en español. En fin, que el indefenso con el simple hecho de existir, hace que la sociedad cambie. Es así que el personaje rubio, de ojos azules, inteligente y rico aparentemente lleva la batuta pero en realidad la mujer negra dirige la relación porque tiene un arma muy poderosa: el sexo. Hendrik cree someterla pero ella, al darle un placer inmenso, lo vuelve dependiente. Entonces, él es el quien la busca para los encuentros sexuales —que nada que ver con lo amoroso—, y lo hace cada vez que ella se escapa. Es claro que Veba tiene el poder. Este juego de roles también hay que verlo en la sociedad”.
Finalmente, Erma traza cuatro puntos por donde transita Tiempos de culpa: “Uno: si en el encuentro de dos personas completamente distintas influye la suerte o no, si nosotros como seres humanos podemos determinar nuestro destino o estamos a merced del azar; el segundo: si tenemos una relación sexual perfecta, ¿podemos permanecer indiferentes a nuestra pareja?; el tercero: cuando mi personaje se vuelve rico y tiene una vida muy cómoda, es posible que sea feliz, ¿sin que nadie lo ame?, porque él es un hombre muy solitario y, por último, es una novela sin final. Pongo en las manos del lector la felicidad o la desdicha de esta pareja”.
Erma Cárdenas, Tiempos de culpa. Textofilia, México, 2011.
