Claudio R. Delgado

Han llegado a mi mesa de trabajo, algunos libros que las editoriales me han hecho favor de enviarme durante las ultimas semanas. Debo decir, las editoriales y el INAH, que a través de su Dirección de Estudios Históricos, a editado un magnifico libro de la investigadora Rebeca Monroy Nasr, titulado: Ases de la cámara: textos sobre fotografía mexicana, volumen en el que la autora “pretende recuperar una importante faceta de la fotocrítica mexicana de mediados del siglo XX”, según se indica en la cuarta de forros del mismo libro.

El trabajo editado por el INAH, es un bello libro, en cuya portada azul, se enmarca una fotografía en blanco y negro del periodista, escritor e historiador portugués, Antonio Rodríguez Díaz Fonseca, quien en 1946 y 1951, organizará “un concurso-exposición de trabajos de fotorreporteros”, los cuales se presentaron en el Palacio de Bellas Artes en la ciudad de México.

Ases de la cámara, de Rebeca Monroy Nasr

En su libro, Monroy contribuye a la historia del fotoperiodismo a partir de la reivindicación del trabajo que estos reporteros de la lente hacen al plasmar en imágenes la historia cotidiana e inmediata del acontecer diario dentro del mundo de la política, el arte, el deporte, etcétera y que la mayoría de las veces pasa de manera inadvertida a la vista del día a día.

A través de una serie de entrevistas realizadas por Antonio Rodríguez, quien fuera fundador junto con el mítico periodista José Pagés Llergo, de esta revista (Siempre!), la investigadora del INAH, recrea en su libro de nueva cuenta, “todo un desfile técnico” mediante la palabra de los fotógrafos entrevistados y que a decir del autor de la presentación de este libro, Aurelio de los Reyes, en él “se detectan cuatro generaciones de fotógrafos”.

En Ases de la cámara: textos sobre fotografía mexicana, se contienen las voces de reporteros gráficos como la de Aurelio y Manuel Montes de Oca (El Chato), Ismael Casasola, Luis Zendejas, Enrique Delgado, Francisco y Faustino Mayo, Ugo Moctezuma, Julio León, “El Chino” Pérez, entre otros muchos que crearon escuela dentro del fotoperiodismo mexicano. Y se contienen anécdotas como la que Rosa Castro, entonces jefa de información del Siempre!, narra sobre la renuncia del “Güero” Pagés, a la entonces revista Hoy, el 4 de mayo de 1953, por la censura que “sus socios” pretendieron ejercer contra él al publicar “una fotografía en la que aparecía en un cabaret parisino en primer plano una mujer desnuda que formaba parte del espectáculo, pero detrás de ella estaban my atentos la hija del entonces presidente Miguel Alemán. Beatriz Alemán, y su yerno Carlos Girón Peltier, quien no disimulaba una gran sonrisa al paso de la corista”.

Ha sido un acierto del INAH y de su investigadora, Rebeca Monroy Nasr, el publicar “Ases de la cámara: textos sobre fotografía mexicana” y retomar el trabajo del portugués Antonio Rodríguez, a través del cual el lector podrá trasportarse como si fuera una puerta del tiempo, a momentos y anécdotas ya remotos que inspiraron el trabajo fotográfico de grandes reporteros de la lente en nuestro país.

La espada y la pluma, el liberalismo mexicano

Entre otros de los títulos que alcanzo a ver, destacan dos más que atrapan mi atención. Digamos que el segundo (de los tres que he recibido) lleva por titulo: La espada y la pluma. Libertad y liberalismo en México, libro editado por el Fondo de Cultura Económica y cuyo compilador es el doctor en Ciencia Política por la Universidad de Chicago y profesor investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas, A. C. (CIDE), José Antonio Aguilar Rivera.

Este volumen es una antología integrada por texto de personajes políticos,  escritores e intelectuales destacados del México del siglo XIX, del XX y de la primera década del naciente siglo XXI; en su libro, el compilador se da a la tarea de reunir estudios sobresalientes del liberalismo mexicano. Es decir, que concentra en un solo volumen la visión de un número de hombres importantes dentro de nuestra historia como José María Luis Mora, Valentín Gómez Farías, don Lucas Alamán (considerado por la historia oficial como “un conservador recalcitrante” y que algunos estudiosos han señalado como partidario del credo liberal al lado de José María Luis Mora), el gran Ignacio Ramírez, “El Nigromante”; el magnifico Francisco Zarco, el imprescindible maestro guerrerense, Ignacio Manuel Altamirano, Guillermo Prieto (Fidel), Benito Juárez, Justo Sierra, Ricardo Flores Magón, Francisco I. Madero, Emilio Rabasa, el resplandeciente Jorge Cuesta, hasta llegar a don Antonio Caso, Manuel Gómez Morin y Jesús Reyes Heroles, Daniel Cosio Villegas, Octavio Paz y Gabriel Zaid, quienes en sus escritos hablan sobre la tradición e importancia del liberalismo mexicano, parte fundamental en el desarrollo de nuestra nación.

La espada y la pluma. Libertad y liberalismo en México, trae a la actualidad un tema de combate que significó en otros momentos de la historia política de nuestro país, una doctrina que iba aparejada, sobre todo durante una parte importante de la historia mexicana del siglo XIX, a la lucha que se libraba en el campo de batalla, y que han simbolizado al liberalismo de nuestro país, precisamente por el combate ejercido en los terrenos político y en los terrenos de la lucha armada, al esgrimir aquellos liberales y pensadores: la espada y la pluma al mismo tiempo.

Este interesante trabajo de Aguilar Rivera y del Fondo de Cultura Económica, permitirá al lector interesado en estos temas, echar un vistazo a un movimiento que en México, ha sido una tradición y parte fundadora de nuestra Republica.
Cuando llegaron los bárbaros

El tercero y último volumen es de la periodista  Magali Tercero Leyzaola, el cual lleva por titulo: Cuando llegaron los bárbaros, editado bajo el sello de la editorial Planeta. En su trabajo, la reportera nos lleva por un recorrido a través del estado mexicano de  Sinaloa, uno de los estados del país donde el narcotráfico, según Magali, ha fincado sus reales y que a fuerza de imposición, ha pasado a ser parte cotidiana de la vida de los pobladores de ese bello estado del norte del país.

A partir de entrevistas realizadas a los habitantes de municipios como Culiacán, Badiraguato, Los Mochis, Navolato y otros poblados del estado, la periodista describe los temores, las frustraciones y el estado de indefensión en el que día a día estos ciudadanos mexicanos tiene que enfrentar la prepotencia y los abusos de los grupos delincuenciales, que han hecho del narcotráfico, su modus vivendi.

El contrabando de drogas en México, no es un problema que haya aparecido apenas hace cinco años, cuando a Felipe Calderón se le “ocurrió” declararle la guerra al crimen organizado, sin contar con un plan maestro, basado en información de inteligencia que le permitiera enfrentarlo de manera efectiva, de tal forma que en este tiempo le hubiera ya permitido al Estado mexicano recuperar algunas plazas que aún siguen en manos de los criminales y que se han extendido a estados como Guerrero, Michoacán, Morelos, Durango, Chihuahua, etc., es un problema que ha tenido una permanencia de décadas y que no han sabido enfrentar de manera más eficiente y verdadera.

Cuando llegaron los bárbaros, de Magali Tercero, nos deja ver una realidad que en mucho rebasa aquello que los diarios o los noticiarios describen a través de la nota roja, respecto a la realidad a la que se enfrentan los ciudadanos llamados “de a pie”, y la cual es impuesta gracias a la impunidad y al contubernio de algunas autoridades estatales y federales, que prefieren hacerse de la vista gorda, antes que enfrentar de manera decidida un flagelo que ha colocado a nuestro país ante la encrucijada que significa el vivir en “un estado de guerra” e impunidad que los habitantes de Sinaloa y otros estados del país, padecen sin que hasta ahora las autoridades encargadas, logren disminuir el impacto de la violencia y el narcotráfico en el país y que se ha covertido para  los habitantes de Sinaloa en parte de su realidad y de su vida cotidiana.

En este texto, Magali Tercero, le comparte al lector un viaje salpicado de anécdotas y vivencias que son parte de un acontecer que a veces se antoja, digno de una película de ficción y aventuras.