Según un estudio de la Universidad de Oxford
René Anaya
Uno de los deseos que más piden los estudiantes podría estar a punto de cumplirse: lograr el aprendizaje de diferentes habilidades y conocimientos de una forma más rápida. Esta eterna aspiración se podrá hacer realidad dentro de algunos años, siempre que las investigaciones al respecto se perfeccionen y se demuestre que una técnica de intervención cerebral no causa problemas secundarios.
Entre tanto, estudiantes y aprendices de oficios y técnicas deberán continuar con paciencia y dedicación su esfuerzo de asimilar el nuevo conocimiento, y de practicar constantemente hasta dominar las habilidades necesarias para ser considerados expertos.
Un toque para el aprendizaje
Por supuesto que el deseo de aprender artes y oficios con rapidez ha sido explotado por charlatanes que ofrecen sustancias maravillosas o técnicas seudocientíficas, que pretenden dotar de habilidades y conocimientos a las personas de un día para otro, con tan solo consumir sus aparentemente poderosas hierbas o píldoras o por el hecho de comprar ciertos dispositivos electromagnéticos.
La realidad es que hasta ahora únicamente algunos métodos psicopedagógicos pueden contribuir a mejorar los hábitos de estudio, pero no son las técnicas o sustancias milagrosas que garanticen el aprendizaje sin dolor ni esfuerzo. Ni siquiera las disciplinas biomédicas, que en las últimas décadas han permitido comprender mejor el funcionamiento cerebral, pueden ofrecer tratamientos para acelerar el proceso de aprendizaje.
Lo que sí se dio a conocer hace algunos días fue un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford, de Inglaterra, que permite plantear la posibilidad de crear una técnica de estimulación eléctrica cerebral para aprender más rápidamente ciertas habilidades motrices.
La especialista en neurociencias Heidi Johansen-Berg, al frente de un grupo de investigadores, encontró de manera accidental que técnicas de estimulación eléctrica podrían favorecer el proceso de aprendizaje. La investigadora estaba estudiando los cambios estructurales que sufre el cerebro de personas que han tenido un accidente vascular cerebral, como embolias y derrames, para lo que utilizó la resonancia magnética nuclear funcional.
Los pacientes recibían terapias de reaprendizaje de habilidades motrices y se monitoreaba el funcionamiento cerebral. Se corroboró lo que otras investigaciones recientes ya habían detectado, que el cerebro es muy flexible y que después de una lesión puede reestructurarse para crear nuevas conexiones neuronales y reasignar tareas a otras áreas del cerebro.
¿La letra con calambres entra?
Con la finalidad de contribuir a la recuperación de las habilidades motrices de esos pacientes, la profesora Johansen-Berg empleó estimulación eléctrica no invasiva, es decir que no penetra físicamente en el cerebro, sino que se hace por medio de estimulación en la superficie del cráneo. Con esta técnica, se logró una mejoría temporal en los pacientes, por lo que se decidió probarla también en personas sanas.
En el grupo de voluntarios sanos, los investigadores hicieron un experimento que consistió en pedirles que memorizaran la secuencia en que debían oprimir unos botones, como si estuvieran tocando una melodía en un teclado. Al tiempo que realizaban la memorización, se les colocó un dispositivo llamado de estimulación de corriente transcraneana que, en términos sencillos, se trata de un par de electrodos situados en determinados lugares del cráneo, por los que pasa una leve descarga eléctrica.
Se encontró que, dependiendo de la dirección de la corriente eléctrica, aumenta o disminuye la actividad de la región cerebral estimulada. Específicamente, se observó que con solo diez minutos de estimulación eléctrica, había mejores resultados en la tarea de oprimir en orden los botones, lo cual significa que “un incremento en la actividad de las neuronas las hace más susceptibles al tipo de cambios que ocurren durante el aprendizaje”, según planteó la directora de la investigación.
Aunque la estimulación no logró que hubiera un mejor rendimiento de los participantes, sí se consiguió que se llegara con más rapidez al mejor resultado de memorización de la secuencia. Es decir, que el estímulo eléctrico de la región cerebral que controla las habilidades motrices, permite que se aprendan las tareas de movimiento mucho más rápido, según ha considerado la profesora Johansen-Berg.
Esta técnica de estimulación probablemente se podría utilizar con buenos resultados en atletas y en otras áreas donde se requieran ciertas habilidades motrices. Asimismo, el equipo de investigadores que realizó el estudio considera que podría aplicarse en otras regiones del cerebro para mejorar el aprendizaje en las escuelas.
Sin embargo, se requiere realizar nuevos estudios tanto para corroborar que la estimulación eléctrica acelera el aprendizaje de habilidades motrices, como para determinar los sitios exactos donde se deberá aplicar el estímulo eléctrico con el objetivo de facilitar el aprendizaje en las aulas. Al mismo tiempo, se deberá investigar si la estimulación eléctrica no causa otros problemas.
Así que ese viejo sueño de aprender de una manera más fácil todavía está lejos de hacerse realidad.
reneanayas@yahoo.com.mx

