¿Una fantasía o nueva fuente de energía?
Alexander Serikov
El tiempo recorrido, más de diez meses, desde que en la central nuclear de Fukushima de Japón ocurriera un accidente de gigantescas proporciones no pudo calmar ni neutralizar las preocupaciones, alarmas, dolores y angustias de los japoneses. Ni las inquietudes de los países situados cerca de Japón.
Es precisamente por ello que en el país del blanco crisantemo las manifestaciones de protesta contra las centrales nucleares acompañadas de las exigencias de cerrarlas todas, suceden muy a menudo. Una de ellas tuvo lugar a mediados de noviembre en la ciudad de Fukuoka, centro administrativo de la isla sureña de Kyushu que es la tercera isla japonesa por su tamaño. Según medios informativos locales, más de 15 mil personas se reunieron en uno de los parques de la ciudad llevando las pancartas que decían: Viva la paz sin centrales nucleares y No permitamos que se repita el horror de Fukushima. Los manifestantes formados en columnas bien organizadas marcharon hacia el centro de la ciudad sin que se produjera ningún incidente con la policía.
La preocupación por el futuro de su país también motivó a los científicos de la universidad de Kyoto a desarrollar una tecnología que permitiría obtener la energía eléctrica desde el espacio cósmico. La fuente de esta energía sería el Sol. La tecnología única en su género serviría para transmitir esta energía captada por un bloque energético a la Tierra. Transmitir tal como se transmite una señal de un satélite artificial. Si los cálculos de los científicos japoneses son correctos, el primer bloque energético aparecería en la órbita de la Tierra dentro de algunos años. El objetivo principal de este gran proyecto es obvio -liberar el mundo de las centrales nucleares- lo que se convierte actualmente en una prioridad inaplazable.
En el laboratorio de la universidad de Kyoto se encuentra por el momento sólo un fragmento del bloque energético solar que tiene 256 antenas compactas de 8 kilowats de potencia que recogen la energía y la emiten como se emiten las ondas del horno de microondas.
Estas ondas se dirigen en forma de un chorro a los elementos de recepción que las transforman en la energía eléctrica. El fragmento del bloque mencionado produce poca energía apenas suficiente para cargar un celular. Los científicos japoneses dicen que para crear una central orbital solar completa sería necesario tener una antena de por lo menos dos kilómetros de superficie.
Un bloque energético de este tipo de hasta un mil megawats sería capaz de sustituir una central nuclear. Pero por el momento, en caso de un sismo o tsunami cuando se desconectan todas las fuentes de energía eléctrica –y esto sucede en el país con frecuencia- se podría operar por medio de un bloque energético de pequeñas dimensiones colocado, por ejemplo, en un dirigible situado sobre la zona del desastre desde el cual se dirigiría a la Tierra un chorro de microondas mediante el cual se podrían cargar los aparatos eléctricos.
Actualmente los científicos japoneses se preparan para realizar sus ensayos a nivel cósmico y aseguran que el lanzamiento de un satélite experimental se podría realizar en el transcurso de unos cinco años. Con lo que el objetivo final del proyecto sería la construcción de un complejo energético de gran potencia en la Luna, desde donde los chorros interminables de la energía solar se lanzarían a la Tierra. Pero esto parece más bien una fantasía.
¿Y qué decían cuando por primera vez se hizo pública la información sobre las cualidades milagrosas del laser?
