Qué ocurrió en Michoacán
Raúl Cremoux
La noche anterior a la elección, doña Cocoa ya celebraba con familiares, miembros del PAN y numerosos amigos; en su campamento, don Silvano cantaba y anticipaba su triunfo con las huestes de Godoy. No se sabe si el apellido daba cuenta del actual gobernador de Michoacán o de su medio hermano identificado por la PGR como presunto narcoinfluyente.
Ambos candidatos decían que la victoria era suya, estaban más que contentos. Todo les favorecía. A la doña le bailaban los ojos ya que había contado con todo el apoyo de su hermano: recursos económicos, visitas de todos los distinguidos tanto del gabinete presidencial como de los precandidatos panistas. El crimen en La Piedad había penetrado en la lógica de su campaña oportunamente y en directo hasta el corazón de los votantes.
Para don Silvano, la estructura de gobierno estatal había sido la adecuada: apoyo indiscriminado en persuadir a los votantes a través de un inventario bien conocido: mantas, bardas, playeras, cachuchas, cemento, varillas, láminas y, en no pocas comunidades, hasta un poco o un mucho de efectivo.
Los dos aspirantes estaban contentos. Enfrente les había tocado un candidato tricolor carente de carisma hollywoodense, de perfil sencillo y ajeno a los discursos grandilocuentes. Casi no hizo promesas ni se embarró las manos de lodo para sembrar arbolitos ni besar niños moquientos. En momentos parecía no existir.
¿Qué ocurrió?
Al presidente Felipe Calderón le urgía que su hermana ganara. Llevan los mismos apellidos y los dos nacieron en Michoacán. Los dos son panistas de nacimiento y a su partido le urgía un triunfo rotundo, claro, para mostrar que ese partido puede ganar y para ello se hizo acompañar del partido político de la señora Gordillo. Bien mirado, la señora Cocoa se desempeñó con soltura. Antes de que se decidiera a llevar la candidatura panista, su partido no prometía llegar tan lejos. Ella debiera estar satisfecha. No lo está. Ha hecho acusaciones graves sin tener las pruebas. Pone mal y de malas a su hermano, quien debe estar apenado por esas declaraciones. ¿Su hermana no pudo ganar debido a las bandas criminales que él ha combatido tanto, sin resultados? Su apellido no es ganador sino perdedor.
Ahí en Michoacán se unieron como en pinza, el desgaste panista a nivel nacional y el derrumbe que acusa el PRD desde 2006. Desde entonces, son incapaces de elaborar una elección de directivos o de consejeros que sea limpia, transparente, convincente. ¿Cómo esperan triunfar sin ideas, cojos, conflictivos y con marionetas mentales como eso de que no permitirán un gobierno proclive al narco.
El cocodrilo hablando de fauces.
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