Dolores Olmedo comenzó en 1955 con una importante tradición de colocar altares de muertos, dedicados no sólo a una persona, sino a un tema y artesanía en especial. Este año, la exhibición relativa al Día de Muertos se presenta en las salas de exhibición temporal, el Salón y la Sala Fundación Diez Morodo, dividida en dos secciones: la primera es la exposición artística, dedicada a los trabajos artesanales que Carmen Caballero y Pedro Linares realizaron con la técnica de la cartonería, y la ofrenda de muertos, que en esta ocasión celebra al Estado de Guerrero y sus artesanos.

 La Ofrenda 2011

En esta ocasión, se pueden encontrar detalles como una puesta de sol en Acapulco, que no sólo nos remite a la belleza de los puertos guerrerenses; también nos permite establecer un vínculo con la colección de 20 óleos que Diego Rivera pintó en 1955, cuando se encontraba en la casa de Acapulco de Dolores Olmedo.

Las Grutas de Cacahuamilpa han sido el pretexto ideal para enmarcar el altar.  Dentro vemos los retratos de Dolores Olmedo, cuando era  una jovencita y el de su madre, la Profesora María Patiño Suárez. A ellas se dedica, como cada año, la ofrenda de muertos. Las grutas han sido embellecidas con 65 mil flores de cempoalxóchitl.

El altar, en sus distintos niveles, ha sido decorado con la técnica del maque o laca, uno de los trabajos distintivos de la región, presente en algunos objetos como los bules, las serpientes, bases, para candelabros, juguetes y baúles, entre otros.

Las máscaras remiten a las danzas que se celebran en toda la región, como los Tecoanes, los Tlacololeros, la danza del Diablo y las de los Santiagueros.

La cerámica proviene de las poblaciones nahuas de San Agustín Oapan y Ameyaltepec; sus piezas se distinguen por un color marfil, resultado de la mezcla de barro fino y claro con algodón desmesurado. Las esculturas. en forma de ángeles con rasgos orientales, figuras humanas como jinetes o campesinos en la labor o animales, como caballos o bueyes son piezas modeladas a mano y decoradas en tonos sepia con las propias tierras de la región.

Los alimentos que se ofrendan a Dolores Olmedo y la Profesora Patiño son los dulces cristalizados de Santa Cruz Acalpixcan, la calabaza en tacha, tamales, mole con pollo, arroz, frutas frescas y el pan que, desde siempre, es traído de Ocuilan, en Malinalco.

 Exposición de cartonería:“Un cuento de cartón”

En este espacio se conjugan escenas que formaron parte de otras ofrendas y, a partir de ellas se ha decido recrear el desarrollo de la historia y la cultura mexicana, de una manera ficticia; de ahí que el nombre de esta ofrenda sea “Un cuento de cartón”.

Al inicio se presenta el Lago de Tenochtitlan, con los primeros pobladores, cazadores, pescadores y recolectores, conviviendo en un ambiente ficticio con un par de “sirenos” gigantescos. En seguida, un Judas con forma de diablo, Carmen Caballero, vigila a los antiguos mexicanos, representados con calacas que elaboraron Felipe y Miguel Linares, hijos de Pedro, muestras, udas y calacas, de lo que en sentido estrcto ya no es artesanía, sino arte popular, vale decir creación no clectiva, sino individual de un artista del pueblo,

En la historia se incluyen además representantes del arte mexicano, como Rufino Tamayo pintando el encuentro de esas dos culturas en su mural  La lucha del día y la noche. Y a su lado un ring de boxeo, que representa uno de los deportes más admirados en México. Asimismo aparecen varios ejemplos del desarrollo de la pintura mural en México.

La peculiar historia no olvida a los ídolos populares, como Pedro Infante, Víctor Manuel Mendoza, Abel Salazar, Marga López y Sara García, en una escena de La cinta Los tres García.

“Tomasa y el aguador” corresponde a una escena que Pedro Linares retomó, seguramente a petición de la propia Dolores Olmedo, de un grabado de José Guadalupe Posada, que lleva el mismo título.

Las imágenes de los Linares se vuelven a mezclar con las de Carmen Caballero, en una contienda deportiva de voleibol, un judas gigantesco, enfrenta a dos pequeñas calacas. En el ámbito deportivo, hacen aparición Ana Gabriela Guevara y Saúl Mendoza, acompañados por la Calavera enramada, una de las creaciones más originales de la familia Linares, ya que en el cuerpo del esqueleto podemos ver una gran variedad de insectos y alimañas. A su lado se ve una agrupación musical, también retomada, en algunos aspectos, de las ilustraciones de Posada.

Diego Rivera pinta su mural La tierra fecunda o la tierra con las fuerzas naturales controladas por el hombre, obra realizada en 1926 en la Capilla de la Universidad Autónoma de Chapingo.

Al frente se observa el mostrador de la pulquería La Rosita, en donde el esqueleto de Frida Kahlo se divierte, acompañada de su compañera de juerga, Concha Michel. En el aire, suspendidos, se ven los cuatro jinetes del apocalipsis, también de Pedro Linares, quien representó esos momentos que viven las naciones al enfrentarse a la guerra: el jinete rojo representa a la guerra, el amarillo al hambre, el negro a la peste y el blanco a la muerte, en lugar de ir montados sobre caballos, como se señala en el libro del Apocalipsis, aparecen montados en los alebrijes de Pedro Linares.

 www.museodoloresolmedo.org.mx/actividades.html

 Y para cerrar con broche de oro las festividades, el martes 2 de noviembre se llevó al cabo el ya tradicional concurso de disfraces de la Calavera Catrina, que en esta ocasión convocó a los participantes a que su traje esté inspirado en la flora y fauna guerrerenses, con el tema la “Catrina Tropical”. en su versión para niños y jóvenes y para adultos de 18 años para arriba.

 Las calacas salen de paseo

Por otra parte, con el propósito de que un mayor público pueda tener un acercamiento a esta tradición y apreciar piezas únicas de la Colección de Arte Popular del Museo Dolores Olmedo, se colocarán ofrendas extra-muros, en los diversos puntos de la ciudad en el Centro Cultural Reforma 222, donde está el

tren alegórico de la historia mexicana, el Centro Cultural Mexiquense con el tema Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, de Diego Rivera, en el edificio de la Delegación Xochimilco: “Pulquería”, inspirado en el grabado El jarabe en ultratumba de José Guadalupe Posada y en el Hotel María Isabel: Encuentro de dos culturas.

Como es sabido, el Museo Dolores Olmedo está en Avenida México 5843, allá en La Noria, en Xochimilco. No sobra añadir que es uno de los museos más baratos del país, pues su admisión es de cinco pesos y los martes, la entrada es libre. Todos los días, menores de cinco o adultos mayores no pagan.