Entrevista a Víctor Alarcón Olguín/Profesor e investigador de la UAM Iztapalapa

Moisés Castillo

Sin duda, la tragedia persigue al sexenio de Felipe Calderón. La muerte ya no sorprende en plena guerra contra el narcotráfico. Si los miles de muertos se justifican con la etiqueta de “víctimas colaterales” o “lucha de cárteles por territorios”; ahora se dice que las muertes de los ex secretarios de Gobernación Juan Camilo Mouriño y de Francisco Blake Mora fueron “accidentes”. ¿Mala suerte?

Mouriño fue despedido por Calderón como una especie de nuevo héroe nacional tras el terrible accidente aéreo del 4 de noviembre de 2008. Tres años después, el Presidente sólo reconoció la trayectoria y disciplina de Blake Mora. Lo cierto es que el sexenio de Calderón se esfuma entre el infortunio perpetuo de un mandatario que sólo creyó en la mano dura. ¿Se puede sufrir impunemente?

Luego de lamentar con dolor el fallecimiento del secretario de Gobernación, Calderón trajo a la memoria a Mouriño.

“Como me ocurrió, paradójicamente, con Juan Camilo Mouriño, a Blake —dijo— también lo extrañaré y necesitaré mucho… Pienso en ellos y, más allá de la enorme amistad que, por cierto, a los tres nos unía, pienso especialmente en los ideales que compartimos, en las poderosas razones que llevaron a todos ellos a dar un sí sin ambigüedades ni titubeos a México, un paso al frente en el servicio a la patria”.

El pasado 11 de noviembre, el helicóptero presidencial Super Puma en el que viajaban Blake  Mora y sus colaboradores de la ciudad de México a Xochitepec, Morelos, se impactó alrededor de las 8:55 horas en el cerro Ayaqueme del poblado de Santa Catarina Ayotzingo, municipio de Chalco, Estado de México, debido a “condiciones de escasa visibilidad para los pilotos”.

Fueron 21 años en los que Blake Mora militó activamente en el PAN, siendo la diputación federal, ganada en 2003, la que lo acercó al primer círculo de poder en su partido y fortaleció su amistad con quien siete años más tarde lo llevaría a ocupar el segundo cargo de mayor importancia en el gobierno federal.

Hay que recordar que el 14 de julio de 2010, a pesar de que el PAN perdiera las cinco alcaldías en Baja California, Blake Mora fue nombrado por Calderón secretario de Gobernación en sustitución de Fernando Gómez Mont.

Su designación generó tal polémica que el general retirado del Ejército, Sergio Aponte Polito, quien se había desempeñado como comandante de la segunda zona militar en Baja California cuando Blake era secretario de Gobierno, emitió una carta en donde acusaba al tijuanense de haber protegido “los ambientes de corrupción e impunidad  heredados de la anterior administración pública estatal”, encabezada por el entonces gobernador panista Eugenio Elorduy Walther.

Blake Mora siguió en Bucareli con su estilo discreto y de bajo perfil como en el gobierno de José Guadalupe Osuna Millán en Baja California.

Ahora, el presidente Calderón deberá designar a un nuevo secretario de Gobernación ante un clima de violencia incontrolable, crispación política en Michoacán y un proceso electoral rumbo al 2012 que se perfila turbulento.

Para Víctor Alarcón Olguín, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, la muerte de Blake Mora provoca escenarios de incertidumbre en la recta final del gobierno calderonista.

“El cierre del sexenio de Calderón —dice el catedrático— se verá notoriamente afectado por esta muerte inesperada. Creo que a pesar de la actuación discreta del secretario de Gobernación, hasta ahora no se le había ponderado los alcances de su gestión”.

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Negociaciones en corto

¿El bajo perfil de Blake Mora se tradujo en eficacia?

Trató de tener un perfil bajo para colocarse más en la negociación en corto que ser un secretario estridente o de demostraciones mediáticas. Por ejemplo, temas delicados como el de la seguridad pública se lo dejó a Alejandro Poiré. En otros temas tuvo más presencias como la vinculación con el movimiento de Javier Sicilia. El diálogo con los gobernadores fue una etapa donde Blake Mora hizo un esfuerzo importante al tratar de generar una interacción institucional. En los mismos círculos de la Secretaría de Gobernación se hacía el planteamiento de que el secretario Blake Mora tendría que tener una presencia mediática más destacada sobre todo en la víspera del proceso electoral 2012.

¿Qué elementos tendrá que evaluar Calderón para nombrar al nuevo titular de Gobernación?

Sin duda, la contienda electoral era fundamental para calificar las capacidades reales de Blake Mora como secretario de Gobernación. Esta prueba sí marca uno de los grandes desafíos y que el presidente Calderón tendrá que buscar a una persona que aguante la presión mediática, un proceso difícil y competitivo rumbo al 2012 como ya lo vimos en Michoacán. Una elección que puede estar fuertemente compactada con tres candidatos competitivos. Es un contexto que seguramente está considerando Calderón para tomar la decisión.

 

Oficio político y capacidad operativa

¿Cuál sería el perfil adecuado para ocupar el segundo cargo en importancia del gobierno federal?

Hasta ahora saltan nombres como el de Roberto Gil, Alejandro Poiré, Luis Felipe Bravo Mena y de algunos actores dentro del círculo compacto de Calderón. Después de haber visto las decisiones por retribución política con Francisco Ramírez Acuña; Juan Camilo Mouriño, su favorito; Fernando Gómez Mont que es gente de su círculo; luego tomó una ruta que quizá nadie esperaba, pero por la personalidad de Blake Mora era alguien interesante porque venía de una experiencia de contención de la violencia en Baja California. Diría que dentro de este contexto, Roberto Gil sería el indicado si el Presidente busca la opción de diálogo político. Gil ha sido un actor destacado desde la Cámara de Diputados. Su condición en la secretaría particular reúne una serie de características que mantiene esta línea de puente de comunicación con la oposición. Gil sería un buen puente entre la Presidencia y el PAN para apuntalar las aspiraciones del panismo en 2012.

También suenan fuerte Alejandro Poiré y Javier Lozano…

Una posición igual de vinculante sería Alejandro Poiré. Es un actor que tuvo un efecto mediático importante durante el lapso que estuvo al frente de la comunicación social en materia del seguimiento de la lucha contra el crimen organizado. Tuvo un desempeño eficaz, transmitía una imagen estable. Poiré tiene un perfil adecuado sin grandes críticas de la oposición. Sí combinaría su experiencia de afrontar el tema de seguridad en la recta final. Algunas también plantean incorporar a Javier Lozano y otros hablan del gobernador de Jalisco, Emilio González, quien recuperó una imagen positiva con los Juegos Panamericanos. Puede ser un activo para refrescar la idea de que llegaría una persona con oficio político y con capacidad operativa en el partido.

¿El gobierno de Calderón ha reaccionado adecuadamente ante este hecho trágico?

Los accidentes son inesperados, al menos de que las investigaciones arrojen otros elementos a considerar. En política también hay situaciones contingentes. Podremos irnos hacia atrás con el accidente del entonces secretario de Seguridad Pública Federal, Ramón Martín Huerta. Lo peligroso es que las muertes de políticos se están volviendo algo cotidiano: accidentes o el asesinato del alcalde de La Piedad, Ricardo Guzmán. Nos estamos acercando a una etapa de enorme incertidumbre. Calderón debe tener en cuenta salidas significativas para mantener la gobernabilidad del país.

Sin embargo, un endurecimiento de la lucha contra el narco es su mejor respuesta. Hay que considerar también la incapacidad de la clase política para dar alternativas y generar acuerdos a futuro. Hoy lo que vemos es un claro discurso especulativo, rentista, donde cada actor político trata de dar lo menos posible con el ánimo de no afectar sus aspiraciones electorales.

Restaurar el diálogo

¿Cuáles son los principales retos del próximo secretario de Gobernación?

 Dos grandes temas: diálogo político, ser un actor que tenga una capacidad transversal de restaurar el diálogo con las fuerzas políticas e incluso evitar el clima de polarización. A diferencia de Blake Mora, el próximo secretario deberá ser un claro protagonista en el gabinete. Ofrecer un liderazgo que el presidente Calderón tendrá que conceder para que el nuevo secretario genere confianza y eficacia. Me parece que el nuevo secretario tendrá que proyectar de manera inmediata un liderazgo mediático y un diálogo articulado con la sociedad civil tenga una mejor articulación. Ojalá el Presidente no tome una decisión coyuntural para un hueco. Es importante un secretario fuerte por la gravedad en la que se encuentra el país.

Además, como se dieron los comicios de Michoacán necesitamos un actor que lleve un proceso electoral sin turbulencias políticas. El nuevo titular de Bucareli tendrá que recuperar su capacidad de gestor político, que Blake Mora no alcanzó en la práctica. Calderón tendrá que requerir de un secretario fuerte con un apoyo más decidido y con iniciativa política.