El Petrorig III, tecnología para aguas profundas

Carlos E. Urdiales Villaseñor

Durante los años recientes México ha sido testigo de la rapiña financiera y fiscal de la que Pemex ha sido víctima. Desde 1938, con la nacionalización de la industria petrolera nacional, los mexicanos hemos mirado cómo se discute, cómo se hacen discursos, cómo se encarcela a líderes sindicales y cómo la clase gobernante, lo mismo en el Ejecutivo que en el Legislativo, se traban de cuando en cuando en debates que liberan pequeñas y a veces urgentes dosis de alivio administrativo y tecnológico a la empresa número uno del país.

A partir de la más reciente reforma en materia petrolera, que no energética, muchos volvimos los ojos para ver cuanta inversión requiere Pemex para ganar competitividad que al mismo tiempo se transforme en mayor capacidad para seguir generando dólares a las arcas nacionales y asegurar su propia subsistencia frente a consorcios de otras naciones con capacidades técnicas y legales muy superiores.

Hace algunos meses el presidente Calderón habló de su intención por emprender una segunda generación de reformas en materia energética, lo que dadas las circunstancias preelectorales, se ve poco viable.

El vigente episodio de Pemex y Repsol jala de manera natural los reflectores y la atención, es un tema en proceso y que por lo pronto vuelve a ser útil a aquellos que esperan la mínima oportunidad para hablar de nacionalismo, de valores patrios y demas frases muy rentables pero que construyen poco o nada a favor de la propia Pemex.

La exploración y explotación de yacimientos en aguas profundas, fundamentalmente en la zona oceanica transfronteriza entre Estados Unidos y México dispone ya de una nueva plataforma de perforación semisumergible de sexta generación bautizada como Petrorig III.

Esta maravilla tecnológica cuenta con un sistema de posicionamiento dinámico que le permite mantenerse sobre el mismo sitio, de hasta 3 mil metros de profundidad marina, a través de sensores acuáticos con conexión satelital. Esta plataforma de manufactura asiática puede “flotar” sobre la superficie marina, perforar a 3 kilómetros de profundidad y mantener su tiro recto sin necesidad de fijarse al fondo, lo que permite que sea una plataforma nómada, con capacidad y rapidez para explotar más de un yacimiento.

Este coloso llegará el 15 de noviembre a México procedente de Singapur para iniciar su trabajo en el llamado “Campo perdido dentro del cinturón plegado”, cerca de la zona fronteriza en el Golfo de México. La Petrorig III se mueve y posiciona con 8 motores Rolls Royce, tiene capacidad para que 164 personas vivan en ella, cuenta con todos los avances técnicos en cuanto a comunicaciones y operación, helipuerto, gimnasio y seis embarcaciones con capacidad para 90 pasajeros cada una, para enfrentar situaciones de emergencia.

En fin, la Petrorig III representa para Pemex y para todos, un avance importante, una capacidad adicional a las muchas fortalezas que sin duda tiene esta empresa, hay que destacar que entre tanto discurso y debate estéril, se den pasos concretos en un tema tan urgente como el aprovechamiento de yacimientos en esta zona marítima.

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