Personajes siniestros no convienen al buen gobierno

René Avilés Fabila

Las encuestas y los periodistas experimentados insisten en que regresará el PRI con Peña Nieto a Los Pinos. Como van las cosas dentro del PAN, no es fácil siquiera encontrar a una persona que suceda a Felipe Calderón. Añaden que en el PRD y Morena, no tendrán más allá del 20% de la intención del voto. La inconsistencia y el despotismo de Andrés Manuel López Obrador, su visible y lamentable cambio de conducta política con tal de recuperar votos no le será de ninguna utilidad. Aceptemos, pues, que el primero ganará las elecciones. Peña Nieto avanza con seguridad y habilidad política, pero nunca, hasta hoy, ha hablado de algo fundamental: la cultura mexicana, del estado como gran promotor de arte. Sabemos que hay promotores culturales, formados en el viejo PRI que buscan ya crear un proyecto cultural que le dé consistencia a la candidatura del ex gobernador mexiquense y retome la tradición de gobiernos anteriores, donde la cultura formaba parte íntima de las acciones estatales. Seamos justos, incluso con Ernesto Zedillo, el PRI no dejó de edificar infraestructura de tal orden. El complejo cultural de Tlalpan y Churubusco es una prueba. Con Carlos Salinas, antes, fue creado el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Con la llegada del PAN, la promoción cultural vino a menos, ahora no sólo los gobiernos de derecha carecían de proyecto cultural sino que el arte y la cultura no se les dan. Lo vemos en la Secretría de Educación Pública y en Bellas Artes. En el mismísimo Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, con Consuelo Sáizar al frente: una mujer arrogante, resentida y de nula formación cultural, quien conduce tal organismo caprichosamente, de forma grosera. Para colmo, afirma en donde se mueve, que seguirá en el cargo, sin importar quién gane en 2012, el PRI o el PAN, con ambos tiene compromisos y está protegida para mantenerse otros seis años. Lo dice en su peculiar estilo ranchero. La pregunta es, ¿en verdad tiene tanto poder? ¿Quién le permitió de la nada saltar a la dirección del Fondo de Cultura Económica y de allí a Consejo Nacional para la cultura y las Artes sin obra propia, sin ningún mérito académico o intelectual?  ¿Elba Esther Gordillo, como ella afirma?

Pero lo inquietante, piensa buena parte de la comunidad intelectual, no son sus palabras plenas de vanidad barata y escaso tacto, sino la posibilidad de que en efecto siga allí, convertida en la Fidel Velázquez de la cultura, dañando lo que toca. Habrá que esperar. Es posible observar que muchos de aquéllos que trabajaron en cultura y educación bajo gobiernos priístas se mueven en sentido contrario a los intereses de Sáizar. Han tenido reuniones para crear un ambicioso proyecto de política cultural para que Peña Nieto siga trabajando en aquello que arrancó como gobernador. Dentro de esta idea, ¿Consuelo Sáizar tendrá cabida o, algo peor, se impondrá sobre ellos con su poder? No creo que sea fácil, ha destruido más de lo que ha edificado. Ha trabajado llena de odios y simpatías extremas. A un buen gobierno ese tipo de personajes siniestros no le convienen. Vicente Fox como Felipe Calderón nunca supieron rodearse de personas de talento y extrema habilidad. Los resultados son evidentes. ¿Por qué Peña Nieto tendría que mantenerla en Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y no poner a uno de los suyos? ¿Pues con quién hizo compromisos: con Elba Esther Gordillo o con la nación?

Tampoco creo que de ganar el PAN, con Josefina Vázquez Mota, la sostengan en donde Consuelo ha trabajado como chivo en cristalería. A nadie, en suma, le conviene una persona con su capacidad de odio, su brutal autoritarismo, ignorancia mayúscula y mal carácter.

 

www.reneavilesfabila.com.mx

www.recordanzas.blogspot.com