El campamento Colector 13 sigue esperando
Carlo Pizano Salinas
La respuesta es imaginable: se valen de la vulnerabilidad humana como botín político y es lo que ha sucedido. Todavía la Ciudad de México tiene heridas abiertas por los sismos ocurridos a partir del 19 de septiembre de 1985. Una de estas heridas se encuentra en la Delegación Gustavo A. Madero. Se podría pensar que esto es una equivocación, ya que las mayores pérdidas humanas y materiales ocurrieron en la zona centro de la ciudad. Pero no, efectivamente, en el poniente de la mencionada delegación, al sur de Lindavista, una colonia de clase media, se encuentra la herida. Ante el derrumbe de edificios el Gobierno Federal a través del entonces Departamento del Distrito Federal necesitó de espacios abiertos para establecer “temporalmente” a muchísimos damnificados que se quedaron sin vivienda. Al sur de Lindavista existe un complejo de hospitales públicos, principalmente del Instituto Mexicano del Seguro Social; y este organismo descentralizado facilitó un espacio abierto al Departamento del Distrito Federal para instalar un campamento para damnificados. El hecho es que ese campamento, denominado Colector 13, sigue funcionando. Ya pasaron 26 años, y la mayoría de las familias que llegaron a vivir por un tiempo siguen esperando que el heredero del compromiso del Departamento de Distrito Federal, es decir el Gobierno del Distrito Federal, les otorgue la vivienda que les ofreció hace décadas. ¿Por qué decenas de familias siguen esperando su hogar? Insisto, porque la vulnerabilidad humana sirve para botín político.
El PRI primero, y después del PRD han condicionado la entrega de vivienda a cambio de que todas esas personas sin hogar se movilicen, manifiesten y voten por un partido político. Al PRD y a su gobierno no les importa que vivan en un predio con riesgos de inundación, de láminas inflamables, de temperaturas extremas. No conviene que dejen de estar vulnerables. Es mejor mantener encendida la esperanza de la vivienda que viene. Pero todo tiene un límite. Los habitantes de Colector 13 quieren poner un alto a décadas de explotación y falsas promesas. Ya no están dispuestos a que el PRD siga engañándolos con la vivienda a la que tienen derecho.
Y así la Ciudad de México está llena de promesas incumplidas. De un Gobierno del Distrito Federal que ha mantenido un “voto duro” a través de una estrategia de conservar en la vulnerabilidad para lograr permanecer en el poder. Se ha aprovechado de una ciudadanía buena que tiene la confianza de que los gobiernos delegacionales, por cierto la cadena más débil del sistema perredista para mantenerse en el poder, por fin presten servicios de una calidad mínima. Si uno recorre las calles y consulta al ama de casa, al jubilado, al oficinista, constatará resignación, desconfianza. La buena noticia es que ya tuvieron suficiente. Saben que se puede vivir en una ciudad cuyo gobierno no capitalice la vulnerabilidad y quieren que esto suceda a partir del 2012. Los panistas lo sabemos y por eso tenemos la obligación de presentarnos como la única opción real para millones de capitalinos que quieren recobrar su libertad ciudadana adormilada y secuestrada por tribus siempre insatisfechas de los beneficios del poder.
