Moreira favoreció la unidad partidista

Carlos Jiménez Macías

“Tanto va el cántaro al agua, hasta que se rompe”… ¡Y cómo no!, luego de la andanada de acusaciones y la constante e intensísima campaña mediática a la que fue sometido Humberto Moreira en los meses pasados.

Pero hagamos memoria de su trabajo. Aún sin haber completado los nueve meses al frente del partido sus números hablan por sí solos y vuelven a dar muestra del nacimiento de un PRI renovado. Durante su gestión, obtuvimos la victoria en cinco de cinco elecciones; en Estado de México, Coahuila, Nayarit y Michoacán ganamos los gobiernos estatales; en Hidalgo ganamos las municipales.

Por eso sostenemos que su elección fue acertada, pues marcó el inicio exitoso de candidaturas de unidad efectivas que dotaron de frescura al PRI, empezando precisamente con la del propio Moreira, quien de inmediato supo dar resultados a su llegada como presidente de consenso plenamente fortalecido y perteneciente a una nueva generación de políticos que seguro tenía todavía mucho que ofrecer al partido.

Su éxito no lo nubló y fue contundente al afirmar. “No voy a permitir que por una guerra mediática se esté tratando de dañar a mi partido, que tantas oportunidades me ha dado”. El desgaste que estaba sufriendo el partido nadie lo puede negar, de ahí que Enrique Peña Nieto haya considerado que la decisión de Moreira fue “personal, oportuna y ponderada”.

Nuestro líder tricolor fue valiente, maduro, y con su decisión favoreció la unidad partidista, así como el camino para que el PRI pueda regresar a Los Pinos en 2012. En fin, no podíamos permitir que este acoso a nuestro instituto político continuara, sobre todo si estamos conscientes de que somos el partido a vencer y el foco de atención frente a nuestros adversarios.

Así tendrá tiempo suficiente para ocuparse de tiempo completo a sustentar su defensa frente a los señalamientos que le han realizado; indudablemente lo hará presentando las pruebas idóneas, como el gran desarrollo e inversión en infraestructura que dejó en su estado. Muestra de ello es el refrendo incuestionable que la sociedad coahuilense concedió al PRI en las pasadas elecciones.

Ahora llega al relevo otro destacadísimo priísta, el senador Pedro Joaquín Coldwell quien por su talento y sensatez garantiza la fortaleza y la unidad partidista. Muy conocida es su capacidad conciliadora, experiencia, tolerancia, pero sobre todo, sus firmes convicciones de alcanzar los cambios políticos que requiere el país y así desechar la vieja visión del partido.

En concreto, el PRI está más fortalecido que nunca, pero no hay que perder de vista el objetivo fundamental de nuestra meta. Ya tenemos un candidato a la presidencia competitivo, ganador y con proyecto de nación claro que retoma las demandas de la sociedad para terminar con la pobreza y la inseguridad pública. Ya la dirigencia se ha renovado con un fiscal de hierro en aras de la buena salud del partido; ahora debemos estar atentos y evaluar objetivamente todas las vicisitudes que puedan presentarse.

Hay que emplear instrumentos modernos de solución a los conflictos, elevar el nivel de debate y evaluar todos los escenarios adversos, así como las consecuencias que nos depara la posición que hoy detentamos. Lo que no nos podemos permitir, es caer en provocaciones y divisionismos de ninguna especie.

Sin duda, el PRI democratizó sus métodos de selección respetando los liderazgos naturales; por eso la percepción positiva de la población de ninguna manera es obra de la casualidad. Que no quepa duda, la unidad del partido será fundamental para nuestro objetivo en 2012.

cjimenezmacias@yahoo.com.mx