Patricia Gutiérrez-Otero y Javier Sicilia
Diciembre debería ser un momento de tregua de la violencia de todo tipo.
Diciembre porque es la fecha simbólica en el mundo occidentalizado del momento de la reconciliación. Es el momento de la humildad que se recordaba en el pesebre, un niño acostado en un pajar.
En el hemisferio Norte es el mes en que las noches son más largas hasta el solsticio de invierno, donde se espera un renacimiento, un resurgimiento.
Es cierto que ya no vivimos al ritmo de las estaciones, que la electricidad vuelve invisibles a las estrellas y hace difícil precisar la hora y la fecha, salvo para fines laborales, que una agenda electrónica o un reloj nos recuerdan.
Es cierto, que este mes se ha vuelto el del pino cubierto de nieve (que aquí no tenemos en realidad), el de los regalos y las ventas, y el correr a comprar algo… La industria mercantil lo ha convertido en un mes lleno de novedades, lleno de ofertas que no lo son, de promesas de olvido de lo cotidiano y de diversión.
¿Por qué elegir lo primero, diciembre mes de reconciliación, y no lo segundo, diciembre mes del olvido? Porque lo primero construye más lo humano que hay en el ser humano, lo abre a otra dimensión de interioridad y relacionalidad. El segundo, como dice Pascal, lo divierte, lo hace perderse a sí mismo en la exterioridad.
¿Se detendrá la violencia en este mes al interior de nuestro país? ¿Alguna reminiscencia tendrá el poder simbólico sobre el fáctico? ¿Algunos recordarán que este mes tiene algo de especial —como casi todos los meses, cada uno en sentido propio— capaz de detener las agresiones? En muchas tradiciones así era. Los tiempos sagrados eran considerados como un momento en que se detenía la violencia.
El ser humano no es bueno como lo pretendía Rousseau, tampoco es malo por naturaleza. Tiene potencialidades que la vida en sociedad desarrolla o no. Busquen información sobre los niños salvajes: aun al entrar en el mundo socializado, no lograron entrar en el mundo de la lengua ni en el mundo de lo social.
Para ser Ser humano se necesita la genética que nos da capacidades, y un entorno social que nos educa para construirnos o destruirnos.
Ya no podemos más. Tanta muerte y violencia. Tanta degradación de lo humano y de maneras tan atroces. Queremos gritar con san Arnulfo Romero, nombrado santo en la Iglesia Anglicana: “¡Somos seres humanos!, ¡somos seres humanos!”.
¿Qué tipo de ser está creando la economía actual? En algo en lo que Carlos Marx acertó, entre otras cosas, es que la forma de producción determina el tipo de ideología que controla al grupo: tener, poder, regodearse, desear, son palabras claves de la sociedad actual.
¿Qué sucederá este diciembre? Empecemos entrar en un clima de receptividad que disminuya la violencia. Que el corazón de piedra se vuelva corazón de carne, como dice el libro sagrado de los cristianos.
Además opinamos que se respeten los Acuerdos de San Andrés, se bajen los salarios de diputados, senadores y otros servidores civiles, se detenga el acoso a los grupos indígenas, se limite a las transnacionales y al tlcan…
pgutierrez_otero@hotmail.com
www.movimientoporlapaz.mx
