Lógica degradada y pervertida
Jorge Carrillo Olea
De cómo es cosa sapientísima
fingirse loco por algún tiempo.
Tito Livio.
Aquellos filósofos radicales de tres siglos a. C. eran esencialmente honestos, optimistas y valerosos: Los Cínicos. No tenían pena de mostrarse limpios, naturales, ascéticos. El término cínico ha ido perdiendo su significado primero y transformándose en uno distinto del original.
Este México de André Bretón podría dar centenas de ejemplos de nuestros antiéticos políticos respecto de aquellos incorruptibles caballeros. Aparecen casi en todos los partidos. Nada puede opacar a los del Verde, a muchos del PRD, nadie a los seráficos panistas. Mis correligionarios del PRI, tal vez por la antigüedad de su ejercicio, se llevan la mano.
El caso Moreira es sólo pálida luz ante Martínez Garrigós, alcalde de Cuernavaca, que hizo enceguecer a Guiness al inducir la creación de una empresa contratista para otorgarle obras públicas falsificando lo necesario. Lo hizo constituyendo una sociedad fantasma a través del Notario núm. 18 del Distrito Federal Alejandro González Polo, fallecido hace seis años. ¡Nada más!
Esto deja fuera a Fox con su sorprendido ¡Y yo por qué! Exclamación cándida, original, auténtica que vale para los tres ejemplos y que exhibe una separación verdaderamente esquizofrénica de la realidad y del mundo del deber. Así también valdría entrar en su auxilio proponiendo otra frase, que con semejantes palabra ya usaron Moreira y Martínez Garrigós: ¡Qué tiene de malo! ¡Así es la cosa! Eso cabe bien en la lógica de la realidad nacional.
Pues tendrían razón, eso estaría dentro de una lógica, pero de esa lógica degradada y pervertida que se ha venido extendiendo. Pero hay que recordar que no todo lo lógico es verdadero o positivo. Los tres se equivocan por primitivos, por ignorantes. Reflexiónese sobre sus atributos culturales y se verá que en los tres es CERO. Su concepción del bien es inexistente. De ahí también que la incultura de Enrique Peña sí tenga trascendencia y sea preocupante.
A pesar de ellos, sigo convencido, todavía sigo pensando que dadas las muestras de inhabilidad, ineficiencia y corrupción de funcionarios de los partidos en otros tiempos de oposición, un candidato o un conjunto de candidatos originarios del PRI son los que pueden y deben, volteándole la canción al PAN, sacar al buey de la barranca.
Mis cofrades no son una muestra de pudor; entre los viejos hay sus Moreiras, el que en algún momento se dijo ser de la nueva clase política. También hay jóvenes con mentalidad y conductas caducas, sin embargo, en una aproximación general, en comparación con cualquier partido, sigo pensando que con un buen líder, sólo el PRI gracias a sus estructuras y experiencia podría sacar a nuestro dolido país del atolladero, ése de horizonte aún inmedible en que Calderón lo metió.
Y ese líder parece que surgió: Pedro Joaquín Coldwell, quien es un hombre probo, sereno, experimentado, eficaz y culto. Tiene el antecedente que permite esperar de él todo lo que se necesita. Tiene enfrente una tarea singular nunca vivida por su partido: recuperar el poder.
Una tarea única históricamente que no le dará tiempos de sobra para barrer las escaleras. No se le puede pedir sacar una elección o elecciones difíciles y al mismo tiempo refundar el partido. Eso sería para después de julio y eso si el señor Enrique Peña lo permite.
Lo que sí puede, aun en contra de intereses personales, de cuotas y de miramientos a corporaciones y grupos de poder. Aun y quizá bien difícil, en contra de la camarilla que revolotea sobre Enrique Peña, es hacer una selección de candidatos que ventile las pestilencias de tanto “logrero”. No les han bastado más de treinta años de Jauja, quieren más. Ya la señora Beatriz Paredes se declaró estar “puestísima” para ir tras el Distrito Federal ¿Alguien no le cree?
¿Qué o quiénes o en qué proporciones ganarán los cínicos o el respetable amigo que es Pedro Joaquín? No se hará Roma en un día, no. Pero ¿se querrá empezar? Inteligente comienzo sería para Enrique Peña, propio para borrar sus patinazos, el que promueva y apoye a su presidente. Increíble, pero en eso, que sí es posible, va con mucho el futuro de la patria.
…Suspensivos. El otrora protagónico secretario de Seguridad Pública García Luna está desaparecido hace meses. Dicen que está construyendo un sistema de detección, vigilancia y montaje de acciones clandestinas de cara a las elecciones. ¿Será?
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