Onerosa campaña para darse a conocer

Humberto Musacchio

En la disputa electoral por la ciudad de México han ido surgiendo precandidatos, candidatos y candidotes. Después de la Presidencia de la República, el Gobierno del Distrito Federal es el trofeo más ansiado por los políticos y sus partidos, pues a nadie escapa la importancia de gobernar una de las mayores urbes de la tierra que es también asiento de los poderes federales.

El típico candidote es el señor José Luis Luege, quien quiere ser representante de su partido, el PAN. Sin embargo, de acuerdo con las encuestas y predicciones realizadas por brujos de San Andrés Tuxtla, el ex líder de Acción Nacional en el Distrito Federal necesitaría ir a bailar a Chalma, hacerse una limpia en la Merced y ser beneficiario de algún ensalmo, pues nadie le ve tamaños ni para jefe de manzana.

Por el PRI, ya se da por hecho que su abanderada será Beatriz Paredes, quien en 2006 representó al tricolor en la disputa por el mismo cargo, pero los votantes la relegaron al tercer lugar. Con tales antecedentes, resulta extraño pero no inexplicable que algunas encuestas —suponemos que encargadas por el PRI— la conviertan en segura ganadora de una plaza perdida por su partido desde 1997. Otra aspirante que ya no se ha visto es María de los Angeles Moreno, quien hace algunas semanas manifestó su interés por despachar en el ala sur del Zócalo. Falta ver qué dice y nada remoto sería ver a las antiguas aliadas pelear por la candidatura.

Donde la pelea es más enconada es en el PRD, donde hay por lo menos cuatro aspirantes a la candidatura. El primero de ellos, por su experiencia y por la brillante labor desempeñada en la Secretaría de Desarrollo Social, es Martí Batres, quien difícilmente avanzará, pues tiene el veto de Ebrard, quien este año lo sacó de su equipo.

Otra candidata con carrera propia y probada inteligencia política es Alejandra Barrales, la lideresa de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, quien se formó en el sindicalismo y ha ocupado diversos cargos públicos. Ebrard la destapó hace tiempo, pero recientemente se publicó que hubo alguna diferencia grave entre ellos y que eso la dejaba fuera de la competencia, hecho que ahora desmiente un periodista al que le hablan al oído algunos funcionarios capitalinos.

El que aparece como el “Juanito” del actual jefe de gobierno es un tal Mario Delgado Carrillo, quien cobra como secretario de Educación del gobierno capitalino. Este señor se ha empeñado en que lo conozcan fuera de su casa y con dinero de los contribuyentes realiza una onerosa campaña que lo muestra como una especie de Santaclós.

Por último está Miguel Angel Mancera, procurador capitalino, que también quiere. Si Martí y la Barrales de veras están vetados y si Delgado no engorda (su imagen), puede ser Mancera el caballo negro, lo que ya están celebrando en los cuarteles del PRI y del PAN. Con él o con Delgado la derrota del PRD estaría asegurada.