Sara Rosalía

Imposible, no comentar lo de Peña Nieto. Los chistes corren por todos lados. Zabludovsky aseguró que en el artículo 82 de la Constitución, donde están los requisitos para ser presidente, no se especifica que sepa leer y escribir. No faltó quien aseguró que había escrito más libros de los que había leído. De esta última opinión se hicieron eco, René González, de la Facultad de Filosofía y Letras, de la UNAM; Marcos Macías, del Instituto Politécnico Nacional, y Fernando Corzo, de la Universidad Autónoma Metropolitana, quienes en la sede del PRI entregaron Casi el paraíso, de Luis Spota, y El nuevo proyecto de nación, de Andrés Manuel López Obrador. Le sugirieron leer igualmente la Constitución, que no llevaron, porque supusieron estaba en algún lugar de su oficina. Los jóvenes se fueron más a fondo, pues comentaron a la prensa que las políticas neoliberales han abandonado, entre otros, dos rubros: la educación pública y la cultura. Que lo más preocupante es que la media mexicana sea de tres libros al año, por más que haya mexicanos que, como Peña Nieto, dijeron los jóvenes estudiantes, no haya completado esos tres en los años que tiene de vida.

 Lo peor de Peña Nieto vino después

En un intento de corregir su paso en falso, empezó la debacle. Su hija Paulina Peña Pretelini escribió en línea: “Un saludo a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y sólo critican a quien envidian”. El insulto, como dicen los lingüistas, está lexicalizado y no alarma a nadie que una joven lo emplee, pero lo de “proles” es otro cantar, porque recordó a esas “reinas de Polanco”, como diría Guadalupe Loaeza, quienes en un arranque clasista (de clase burguesa, se entiende) insultaron a los policías que intentaban detenerlas con el término de “asalariados”. Peña Nieto, muy paternal, aseguró que había hablado con sus hijos sobre la tolerancia. En realidad, hubiera bastado con que le hubiera dicho a su hija que esos “proletarios” son los que tienen que votar (o no) por él. Esa ideíta de que los pobres actúan por envidia es un ritornello de la clase burguesa, cuando deberían de entender que casi siempre es sólo en defensa propia. En su página oficial, que no incluye datos académicos, Peña Dieto dice, en cambio, que sus hijos son su inspiración.

 Pero eso no fue todo

No faltó quienes trataron de indagar cómo llegó a ese nivel de incultura el candidato presidencial y apareció que estudió en la Universidad Panamericana, institución no sólo de la Iglesia católica, sino de una parte de ella: el Opus Dei que algunos consideran la central de inteligencia de la Iglesia. Por cierto, la Panamericana, si es que Peña Nieto fue su alumno, pues ahora no aparecen en ninguna biografía datos académicos del candidato, no se enorgullece de él, pues en su propaganda bajo el título de “Egresados para presumir” incluye, entre otros, los siguientes nombres: Lorenzo Zambrano Treviño, director general de Cemex; Carlos Fernández González, director general del Grupo Modelo; Emilio Azcárraga Jean. presidente del Grupo Televisa; Lorenzo Servitje Sendra, presidente y fundador del Grupo Bimbo. No aparece el nombre de Enrique Peña Nieto y hay quien asegura, pero no me consta, que estudió en el Tecnológico de Monterrey, pero en ninguna primaria, secundaria o preparatoria ni de aquí ni del Estado de México.

 Poca sangre fría

En efecto, como dijo el propio autor, no tiene mucha importancia que no haya leído La silla del águila, la novela epistolar de Carlos Fuentes, o que se la atribuya a Krauze, lo deseable es que tuviera un conocimiento de México, pero de eso carece, dice Fuentes. Y yo añado, un presidente debe tener sangre fría y lo que mostró Peña Nieto fue que ante una pregunta se quedó sin habla y comenzó a tartamudear. (Nadie, por cierto, registró, que atinó una sola respuesta, aunque sin título, dijo haber leído un libro sobre Santa Anna y que su autor era Enrique Serna, lo cual es correcto. El título que se le barrió es El seductor de la patria). Del festín de las redes sociales sólo rescato este jueguito de palabras que lee en filigrana a Milan Kundera: La insoportable levedad del gel.

 Lo positivo: Edur Velasco Arregui

El Dr. en Derecho y en Economía levantó, después de 45 días, la huelga de hambre que sostenía a las puertas de la Bolsa Mexicana de Valores. Se otorgó a la Universidad Autónoma Metropolitana, en la cual el Dr. Velasco es docente, el mayor presupuesto de su historia. Sus amigos y compañeros de lucha le solicitamos, de la manera más atenta, que siga luchando, pero con otros métodos de lucha por más que, como declaró, estaba dispuesto a dar la vida por su universidad.